Una despedida amarga del FROB para Carrascosa

Amarga despedida del hasta ahora director general del FROB, Antonio Carrascosa, de sus colegas en el Ministerio de Economía, Banco de España (el presidente del FROB hasta ahora es el subgobernador, Fernando Restoy), de la banca en general y de Bankia en particular. Se va sin haber logrado reducir la factura del contribuyente de las ayudas públicas concedidas a Bankia en nada más que 1.304 millones de euros, de los 22.424 millones recibidos. Tampoco ha conseguido que las ventas del resto de los bancos intervenidos acorten la cifra total del manguerazo de capital público inyectado sobre todo en 2013, pese a sus ventas a entidades privadas.

La semana pasada Carrascosa aprovechó para despedirse uno por uno de los responsables de los diferentes bancos españoles, sobre todo de aquellos con los que de una manera u otra han tenido una relación más directa con el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Son más de lo que parece. La lista incluye no solo a los que están ahora al frente de entidades dominadas por el Estado, como BMN o Bankia, sino también por aquellos bancos que tienen entre sus filiales o han absorbido alguna de las muchas entidades que han sido rescatadas con capital público y al final han cambiado de manos, caso de BBVA con Unnim y Catalunya Banc; de Sabadell con CAM o Banco Gallego; Unicaja con Ceiss; BBK (ahora lidera el grupo Kutxabank) con Cajasur; Cajastur (ahora Liberbank) con CCM; Ibercaja con Caja3; CaixaBank con Banco de Valencia, o el venezolano con sede en Madrid Banesco, que adquirió Novagalicia hace un año.

Carrascosa accede a uno de los puestos directivos del FROB europeo, en gran parte ideado a imagen del español, o por lo menos de eso presume Economía.

La noticia de su nuevo destino podría haber sido objeto de un gran paripé de halagos sobre el buen hacer de Carrascosa y de la importancia del FROB español, clave para la reestructuración de una parte importante del sistema financiero del país.

Pero justo el día que cerraba definitivamente su etapa en España se dio a conocer el demoledor informe de los dos peritos elegidos por el Banco de España destinado a la Audiencia Nacional, donde se juzga el denominado caso Bankia, cuya pieza principal es averiguar si hubo o no fraude en la salida a Bolsa del banco en julio de 2011. En este escrito de 406 páginas se ponen en duda las cuentas de la entidad no solo durante la presidencia de Rodrigo Rato en Bankia, sino también la de su sucesor, José Ignacio Goirigolzarri, y la de todos los supervisores y responsables de Economía de 2011, como a los actuales, que en parte ya ocupaban cargos directa o indirectamente vinculados al sector financiero.

La Audiencia Nacional debe decidir ahora si el caso justifica la devolución de más de 3.000 millones de euros correspondientes a la salida a Bolsa de Bankia a los también más de 300.000 pequeños inversores que decidieron acudir a la OPS. De ser así los planes de crecimiento de la entidad, la devolución de ayudas públicas al contribuyente, la cotización y la imagen de la marca España en general, sufrirían un revés del que seguro ninguno de los protagonistas ni del FROB ni de Bankia se habían imaginado hace solo dos semanas. Tampoco el Gobierno, dañado en uno de los puntos que más le duele, el rescate de la banca y la cada vez más remota posibilidad de devolver aunque sea algo de las ayudas públicas concedidas a la banca, y que superan los 60.000 millones de euros.

La imagen del Banco de España y de la CNMV tampoco sale bien parada del informe pericial. Varias fuentes aseguran, de hecho, que el organismo dirigido por Luis María Linde anda dándole vueltas a la posibilidad de realizar un contrainforme, aunque este punto no ha sido confirmado. Bankia sí trabaja para rebatir el informe de los peritos, por lo menos en la parte que afecta al actual equipo gestor de la entidad.

Por su parte, el FROB emitió en la tarde de ayer un comunicado en el que asegura que “los posibles ajustes contables planteados por los peritos no afectan en nada a la recapitalización de Bankia”, ya que toda esta gira “sobre el valor económico de la entidad, que no tiene en cuenta los valores contables históricos”. Según el FROB, “esto supone que la recapitalización de la entidad se ha realizado adecuadamente” [ver página 17].

Pero para el actual Gobierno el problema se agrava si se tiene en cuenta la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales, mayo de 2015, y de las generales después. Entre las cartas que tenía el PP en la manga se encontraba la de presumir de la salvación y subida a los cielos de Bankia, única entidad que esperaban que podría reducir en unos 22.000 millones la factura pública destinada a los bancos. También BMN, pero en menor medida.

Pero esta no es la única noticia amarga para el FROB. El organismo del que tanto ha presumido Economía como clave para la reestructuración del sistema financiero español ha perdido en la misma semana, la pasada, dos juicios en relación a la venta de participaciones del capital de Novagalicia Banco en enero de 2012, cuando la entidad estaba en manos del FROB y presidida por José María Castellano. De momento, debe devolver 18,6 millones de euros a seis empresarios gallegos que invirtieron en NCG Banco. Pero la factura puede aumentar. La sentencia alega que el FROB omitió la situación real de la entidad tras los últimos análisis.

Todo un rosario de malas noticias para el FROB, los supervisores, y en general para el contribuyente español, que al final es el que paga de verdad el pato.

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