Un euro en 1,40 es el nivel límite al que el BCE debería actuar

El euro ha dejado ya muy atrás los tiempos en que se temía por su supervivencia y, superada la peor parte de su crisis existencial, disfruta ahora de la llegada de ingente capital internacional a la zona euro. La cruz está en que su revalorización pesa sobre las exportaciones y ha contribuido a alimentar los bajos niveles de inflación y el nuevo fantasma que amenaza la recuperación, el riesgo de deflación. Pedro Servet, responsable de divisas de Citi en España, cree que el rumbo que tome el cruce del euro y el dólar dependerá de la evolución de los precios en la zona euro y de la firmeza con que se reactive el mercado laboral de EE UU. Mientras, aprecia elementos suficientes como para que el euro mantenga su fortaleza y pueda obligar al BCE a actuar.

Pregunta. Mario Draghi ya ha explicado que la baja inflación se debe en gran medida a la fortaleza del euro. ¿Cómo puede influir el tipo de cambio en la política del BCE?
Respuesta. La apreciación del euro es un problema añadido, no cabe duda. Ha sido la primera vez que el BCE alude al tipo de cambio como una causa más de la baja inflación. En las carteras que manejamos vemos el euro en un rango de entre 1,35 y 1,405 en los próximos meses hasta que haya una definición más clara de crecimiento, inflación y datos de empleo en EEUU. Pero el mercado, a través de los enormes flujos de inversión en la zona euro, puede llevar al euro a extremos de 1,40 y ahí está el límite a partir del que el BCE actuaría para combatir el riesgo de deflación.

P. ¿Hay entonces razones para creer que la fortaleza del euro se va a prolongar durante más tiempo? ¿Queda mucho más margen de entrada de flujos de inversión a la zona euro?
R. La fortaleza del euro se debe al superávit de la balanza de pagos y a la cantidad de flujos de inversión que entran en la zona euro, fundamentalmente en los mercados de deuda y Bolsa. Y estos dos factores van a seguir soportando al euro de forma significativa. Además, la zona euro es el único mercado lo bastante grande como para atraer todo el flujo de liquidez inmenso que existe. Y los bancos centrales de todo el mundo solo pueden diversificar sus reservas de manera efectiva comprando euros.

P. ¿Cree que el BCE terminará por tomar medidas no convencionales?
R. Los dudamos. En realidad, el BCE es muy ortodoxo y la monetización de la deuda al estilo de la Fed son palabras mayores para el BCE. Va a aguantar todo lo que pueda. Quizá comprar una cesta de activos vinculada a préstamos a pymes sí sea interesante para la economía, pero debe haber acuerdo total.

P. ¿Cómo influirá sobre el euro la política monetaria de la Fed?
R. La situación actual del mercado es que no hay una tendencia clara, ni siquiera la ven los grandes bancos centrales. De momento, todos los mercados están muy en rango, a la espera del próximo dato de inflación de la zona euro y de desempleo en EE UU. Y antes del verano se dispondrá de datos para saber si hay una divergencia grande entre un despegue fuerte de la economía estadounidense y un estancamiento en Europa. Eso llevaría a cambios de posiciones. Aun así, que suban los tipos a diez años en EE UU no significa que el dólar tenga que subir, esa correlación era muy potente pero ha quedado rota.

P. ¿Qué se puede esperar de los países emergentes? ¿Habrá un episodio de volatilidad como el de enero?
R. No recomendamos inversiones a medio plazo en emergentes en absoluto, en todo caso entradas y salidas tácticas. Hay que estar preparados para el momento en que EE UU dé datos positivos en su economía, suban los tipos a largo y empiece a acercarse en el tiempo el alza de tipos. Esto provocaría otra vez salidas en los emergentes, aunque por ahora tengan un alivio momentáneao gracias a que los inversores buscan rentabilidad. Sí nos gusta México, Israel, Filipinas, Polonia, Hungría y Taiwan. Los más vulnerables son Brasil, Turquía y Sudáfrica. Y hay riesgo geopolítico con Rusia pero no como para cambiar las tornas de los mercados, muy atrapados por los bancos centrales.

“Hay mucho potencial en Bolsa europea”

P.Los bancos centrales marcan el paso de los mercados. ¿Qué rumbo tomarán en los próximos meses?
R. El recorrido de los bonos está más limitado después del rally iniciado en el verano de 2012. En renta variable sí somos más positivos, sobre todo en Europa. El posicionamiento de inversores internacionales en Bolsa europea está muy por debajo de lo que es habitual en sus carteras, hay mucho potencial de compra, sobre todo entre los inversores estadounidenses, que están llegando con mucha potencia. En el mercado de renta variable hay un posicionamiento masivo y casi histórico de los hedge funds. Además, la volatilidad está en niveles mínimos, tanto en el mercado de divisas como en el de renta variable y deuda.
P.¿Cómo puede influir el riesgo geopolítico a la vista de los acontecimientos en Ucrania y Rusia?
R. Rusia se está viendo muy afectada por la salida de capitales. Obviamente, es un riesgo geopolítico a tener en cuenta, pero no vemos una expansión en el resto del aéra de forma importante. Quizá sí en Alemania por sus exportaciones a la Europa del Este. Pero la cuestión geopolítica está en una segunda fila, no está en un punto del radar como para preocuparse en exceso.
P.¿Están quizá abusando los bancos centrales, y en especial el BCE, de los mensajes a los inversores en lugar de actuar? ¿El entorno ahora es más exigente?
R. El BCE va a aguantar todo lo que pueda, sobre todo si no tiene la certeza de que las medidas que tome tengan impacto en la economía real. Y no puede ponerle puertas al campo. Descartamos una intervención del tipo de la que hizo el Banco de Suiza para poner límite a la apreciación del franco.

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