Santander se pone a punto en capital y política de dividendo

Santander ha terminado por responder a la creciente presión de los inversores para que reforzara su capital e iniciara la transición al pago de dividendo en metálico, con el fin de rebajar la fuerte dilución que sufren sus accionistas desde el inicio de la crisis. La decisión de ampliar capital en 7.500 millones de euros es, junto con el cambio de consejero delegado, el gran golpe de timón de Ana Patricia Botín en su llegada a la presidencia del banco, al que quiere dar una dimensión más global.

Su primer mensaje en la presentación a analistas del jueves en la que les explicó la operación fue para poner énfasis en las recientes mejoras en el gobierno corporativo del banco –con más peso de los independientes y la adopción de la figura del coordinador de los consejeros externos–, para a continuación afirmar que el banco cuenta “con un nuevo equipo con nuevas ideas”. Y a juzgar por la valoración de la operación por los analistas, Santander ha logrado el aprobado que buscaba de la comunidad inversora, aunque no haya evitado un fuerte descenso del valor en respuesta a la ampliación.

La cotización encajó una caída del 14,09%, hasta los 5,89 euros por acción, en una jornada de notables pérdidas en las Bolsas europeas. El descenso, el mayor desde octubre de 1998, fue más allá del ajuste con el precio de 6,18 euros al que realiza su ampliación de capital, con un descuento del 10% respecto al precio al que quedó suspendido el valor. Los cambios de recomendación han sido en principio escasos –Natixis eleva a neutral desde vender e Independent Research rebaja a vender desde neutral–, aunque no así los cambios de precio objetivo, con abundantes rebajas que recogen el efecto dilutivo que tendrá la emisión de nuevas acciones y la rebaja del 66% en el dividendo con cargo a 2015.

Es el caso de Société Générale –que pasa de 7,35 a 7 euros–; RBC Capital Markets –de 7,4 a 6,9 euros–; Oddo Securities – de 8,4 a 7,6 euros–; Nmás 1 –de 7,65 a 6,8 euros–, y BBVA, que lo ha recortado de 8,8 a 7,9 euros por acción. Exane BNP-Paribas, con recomendación de venta, lo sube en cambio de 5,90 a 6,20, al nivel del precio de la ampliación.

Más allá del ajuste en valoraciones, los analistas destacan que Santander resuelve la desventaja en términos de capital que sufría frente a sus competidores europeos, a los que el mercado ya exige ratios de pleno cumplimiento con los requisitos de Basilea III, que entrarán en vigor al 100% en 2019. Santander, que se resistía a dar el dato, cierra 2014 con un ratio de capital fully loaded –con regulación Basilea III al cien por cien– del 8,3%, que se eleva al 9% con el efecto de la ampliación y al entorno del 10% para 2015. Deja de ser por tanto el único gran banco de la zona euro que no alcanzaba de forma anticipada ese nivel del 10% y en el que ya estaban a cierre del tercer trimestre del pasado año entidades como SG, Unicredit, Credit Agricole, BNP Paribas y BBVA. Barclays apunta que Santander se coloca así mucho más cerca de sus competidores europeos. “Estimamos que la banca europea cerrará 2014 con un ratio de capital Tier 1 del 11% y del 11,7% en 2015”, añade la firma.

Barclays aplaude también el cambio en la política de dividendos, por el que se abonará con cargo a 2015 tres pagos en metálico y uno solo bajo la fórmula de scrip dividend, con el objetivo de que a partir de 2016 el pago de dividendo en metálico suponga del 30% al 40% del beneficio, frente al 20% actual. “Es una política mucho más sostenible y de lejos mucho menos dilutiva que el 100% actual de pagos en scrip dividend”, añade Barclays, para quien el banco además amplía capital con una “prima significativa” sobre el valor en libros.

“Santander estaba por debajo de sus comparables europeos en términos de capital y había forzado el scrip dividend. Ahora soluciona todo de un golpe, dejando margen además para sumir más riesgo de crédito” resume un analista de una firma internacional. “La dilución por la ampliación no es tan grande, hay que tener en cuenta que ya no se emitirán tantas acciones a futuro. El banco se pone en valor”, añade.

Otro aspecto que tranquiliza a los analistas es que el banco no empleará la ampliación en realizar compras significativas, ni siquiera en el medio plazo. Por contra, algunas firmas avisan del impacto inicial que tendrá la brusca caída de la rentabilidad por dividendo –de niveles cercanos al 9% al 3,4%– lo que podría propiciar ventas de los minoritarios y también de algunos fondos que invierten con este criterio.

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