¿Reactivará el crédito el programa de compra de deuda del BCE?

A pesar de que mejora, la concesión de crédito a instituciones no financieras sigue siendo débil”, admitía ayer el presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, defendiendo que su nueva batería de medidas “debería apoyar una mayor mejora del flujo” de la financiación bancaria a empresas y familias.

Aunque Fráncfort ya ha tomado medidas más específicas para lograrlo, ligando las subastas de liquidez a la concesión de préstamos o cobrando a los bancos por guardarles el dinero, todas las esperanzas están puestas ahora en el revulsivo sin precedentes aprobado ayer por el BCE.

Más de seis años después de que Estados Unidos reaccionara a la crisis sacando la gran artillería de los programas de compra de bonos, la Unión Europea decidió poner en marcha un plan similar con el que adquirir 60.000 millones de euros mensuales en deuda. “La gran pregunta ahora es si el programa tendrá su impacto en la economía real”, expone Víctor Echevarría, de Analistas Financieros Internacionales, quien cree que el efecto en el crédito será solo relativo.

Draghi se mostró confiado en que cuando comience a comprar los bonos soberanos que pesan en el balance de los bancos, las entidades prestarán ese dinero ante la alternativa de que el BCE les cobre por guardárselo. La banca española cuenta con unos 296.000 millones de euros en deuda pública española, según estimaciones del propio sector, donde avanzan que no habrá debate sobre si les conviene o no venderla.

“Si el BCE ha dicho que comprará 60.000 millones al mes, habrá que ayudarle a llegar a esa cantidad”, asumen desde un banco español. Excluyendo las emisiones de menos de dos años, que el BCE no adquirirá, y teniendo en cuenta las limitaciones –las compras no podrán superar el 33% de la deuda en circulación de un país, ni el 25% una misma emisión– se calcula que el programa podría descargar a la banca española de unos 188.000 millones de euros en deuda pública hasta septiembre de 2016, cuando expirará el programa si se ha logrado rozar el objetivo de inflación del 2%.

“A partir de ahí, la duda es si con ese dinero los bancos van a prestar, o van a reforzar capital”, a lo que también les viene presionando el supervisor financiero, expone el experto de AFI, argumentando que el problema no parece ser la liquidez como demostró el moderado nivel de peticiones de las subastas TLTRO de finales de 2014.

Un modelo de préstamos a bajo coste que el BCE volvió a abaratar ayer, avanzando que rebajará del 0,15% al 0,05% el interés que cobre en las próximas subastas, en las que el volumen de peticiones permitido estará ya ligado a la concesión de crédito que haya hecho cada entidad. “Sabiendo eso, es posible que algunos aumenten la concesión para la subasta de junio”, confesaban ayer en una entidad.

Echevarría considera, sin embargo, que siguen siendo más importantes factores como el crecimiento económico y la consecuente recuperación de la confianza en las empresas que solicitan financiación.

En el sector señalan también la diferencia de aplicar este plan en Europa, donde la mayoría de empresas solicita financiación bancaria, frente a EE UU, donde lo usual es que las compañías emitan su propia deuda ligada a las emisiones soberanas, lo que les facilitó emitir a precios mucho más bajos. En este sentido, la esperanza está puesta en que la mejora del riesgo beneficie a la banca flexibilizando a su vez la concesión.

“La bajada de la prima de riesgo abrirá el grifo del crédito, aunque es un proceso lento y no inmediato”, explicaban desde la asesoría financiera EFPA, alegando que los bancos estarán dispuestos a prestar más barato cuanto más barato se financien. La clave, avisan, es bajo qué condiciones.

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