¿Qué plan elijo para ahorrar?

Ha echado sus cuentas y ya ha comprobado que con lo que, previsiblemente, recibirá de pensión cuando se jubile no tendrá suficiente para vivir como usted quiere. Lo primero, queremos darle la enhorabuena por el ejercicio ya que todos deberíamos preocuparnos por saber cuál será la cuantía de lo que percibiremos según nuestros años cotizados a la Seguridad Social. Sin embargo, ahora nos queda un ejercicio aún más importante: ver de qué manera puedo ahorrar de cara a tener un futuro lo más confortable posible y mantener, en la medida de lo posible, mi nivel de vida.

El instrumento más habitual para lograr complementar mi pensión pública, son los planes de pensiones, pero tiene que tener en cuenta que hay una amplia gama de productos y muy distintos entre sí. Para elegir entre uno y otro, lo importante es conocer su perfil de riesgo y calcular cuantos años le quedan para jubilarse. En función de esas características se decidirá por una u otra clase. Si no lo tiene claro, no dude en pedir asesoramiento profesional, bien a un experto independiente, bien a su entidad financiera de confianza.

Tiene que tener en cuenta que las aportaciones a los planes de pensiones se invierten en fondos de pensiones que al igual que los fondos de inversión tienen multitud de activos financieros donde elegir para poner el dinero y así obtener la mejor rentabilidad posible. Según ese criterio, hay cinco grandes tipos de planes: garantizados (sabe de antemano el interés mínimo que obtendrá), de renta fija (no invierten nada en Bolsa), renta fija mixta (menos del 30% en acciones), renta variable mixta (entre el 30 y el 75% en Bolsa) y renta variable (más del 75% invertido en acciones).

Aunque en los últimos años las inversiones en bonos y deuda han demostrado no ser todo lo seguras que se esperaban, la historia demuestra que las inversiones en Bolsa son más arriesgadas que las que se destinan a renta fija. Así, los productos más conservadores serían los planes garantizados y los de renta fija (aquí entran los monetarios) y su riesgo de obtener pérdidas en vez de ganancias iría subiendo a medida que metemos renta variable en la cartera de inversión.

Así, una persona joven podrá adoptar mucho más riesgo en planes de renta variable para obtener un mejor rendimiento a largo plazo e ir trasladando, con el paso del tiempo, su cartera a posiciones más conservadoras. Si por el contrario se encuentra en los últimos años de la vida laboral, los expertos recomiendan planes de pensiones de renta fija a corto plazo o productos garantizados.

En cualquier caso, recuerde que es posible traspasar el capital acumulado de un plan a otro, da igual que sean distintos productos de una misma entidad o entre planes de distintos bancos o aseguradoras. En ningún caso tributará por ello.

 

 

 

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