¿Otro mercado nicho o una gran oportunidad?

Los países emergentes son considerados un mercado nicho, especialmente sus bonos corporativos. Sin embargo, el mercado de bonos corporativos de países emergentes alcanza los 1.500 millones de dólares, una cifra superior a la correspondiente a los bonos de alto rendimiento o high yield de EEUU y que duplica a la de bonos soberanos de los mercados emergentes. Solamente la rentabilidad de los bonos corporativos es cuatro veces mayor que la de los bonos europeos de alto rendimiento, por lo que no se pueden considerar un nicho sino un gran mercado.

Con respecto a la calidad crediticia, la gente suele pensar que los mercados corporativos y los mercados corporativos emergentes son de alto rendimiento o high yield. En realidad son de grado de inversión (investment grade) y su calificación media es BBB, una clasificación ligeramente superior a la de los bonos soberanos, que está en torno a BBB-. Cerca de tres cuartos del mercado tienen esa nota, mientras que sólo un cuarto corresponde a alto rendimiento. Existe un mercado de alta calidad y de mucha extensión, aunque la mayoría de los inversores todavía lo infrapondera. Los bonos corporativos ofrecen más ventajas de diversificación que los soberanos y una menor exposición a los países que implican más riesgo, como Venezuela por ejemplo. Presentan además una menor sensibilidad a los tipos de interés de EEUU ya que, en función de los índices, los corporativos tienen una duración un año o un año y medio inferior a la de los soberanos de los mercados emergentes. Al mismo tiempo, sigue existiendo diferencia entre la recuperación de la rentabilidad de los corporativos y los soberanos: con bonos corporativos con la misma calificación y duración que los soberanos, se puede obtener más rentabilidad con los corporativos emergentes.

A lo largo de la historia, los corporativos han sido siempre menos arriesgados. La gente cree que suponen más riesgo; pero si se analiza la volatilidad o la rentabilidad-riesgo, se puede comprobar que los corporativos son menos volátiles que los soberanos y han ofrecido siempre un mejor índice rentabilidad-riesgo.

El precio del petróleo es otro aspecto a destacar, debido a su impacto en los mercados emergentes. La gente se fija en los titulares y teme que el precio del petróleo colapse la mayoría de mercados. Es cierto que países exportadores como Venezuela o Rusia están padeciendo esa bajada de precios, pero en general si analizamos cuántos países son exportadores y cuántos son importadores netos, vemos que más del 60 % de los países emergentes son importadores. Por ello, el impacto neto de la bajada de precios no va a ser necesariamente negativo. De hecho, algunos países se están beneficiando, como Turquía, cuya actividad está determinada por la baja factura del petróleo y la reducción de su cuenta corriente. Otro país al que le favorece la caída de precios del crudo es la India. Existen también países con una gran cantidad de bonos corporativos del sector petrolero que se verán afectados, pero no necesariamente de forma negativa. Habrá algunos países o emisores que se beneficien.

Otro miedo en los mercados emergentes es la desaceleración de algunos países emergentes (Latinoamérica y los emergentes de Europa son un claro ejemplo de esa afirmación), pero el crecimiento de otras regiones continúa siendo robusto. Por ejemplo, a pesar de la recesión de China, los mercados emergentes asiáticos seguirán siendo la región más dinámica en 2015, según el FMI. África, por su parte, continuará creciendo en torno al 5%. En consecuencia, el crecimiento medio de los países emergentes seguirá siendo mayor que el de los mercados desarrollados, debido a que en estos últimos Europa y Japón siguen apenas sin crecer.

Consideramos que existe una interesante rentabilidad en los corporativos emergentes en comparación con los de mercados desarrollados. Si se seleccionan bonos con una calificación similar, de por ejemplo BBB, con una duración de alrededor de 5 años, se obtendrá un rendimiento de 4,6 en los emergentes frente al 1,5 obtenido en Europa y al 3,4 de EEUU. Es importante darse cuenta de que para las agencias de calificación un emisor clasificado con BBB es igual y tiene las mismas características tanto si procede de mercados emergentes, como si viene de EEUU o de Europa. No hay un riesgo crediticio mayor por tratarse de mercados emergentes y, en realidad, se obtiene más rentabilidad por la misma clasificación y el mismo tiempo.

Karin Jesiolowski es Especialista senior de inversiones en UBP

 

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