Las ventajas fiscales de los planes de pensiones

No es casual que en estas últimas semanas del año se intensifiquen las campañas comerciales para que metamos nuestro dinero en planes de pensiones.

Con la proximidad de la Nochevieja llegan las prisas para aprovechar al máximo las desgravaciones fiscales disponibles y, precisamente, una de las ventajas indiscutibles de estos productos de ahorro es su excelente tratamiento del IRPF.

Pese a que la reforma fiscal que entrará en vigor el 1 de enero de 2015 incluirá cambios que afectan a los planes de pensiones, su atractivo sigue siendo importante, ya que las aportaciones realizadas reducen la base imponible del IRPF.

¿Y hasta cuánto me puedo deducir? Las aportaciones anuales están acotadas y por consiguiente también la cantidad que puedo desgravarme. Las cifras cambiarán a partir de enero para fijar un máximo de 8.000 euros, sea cual sea la circunstancia personal, pero hasta que no entre en vigor las anunciadas reformas, a día de hoy los límites anuales son claros: 10.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo, con carácter general; y 12.500 euros o el 50% de los mencionados rendimientos del trabajo, si el partícipe tiene más de 50 años.

Aquí tiene que tener en cuenta que estos máximos se refieren al total de las aportaciones desembolsadas en los productos de ahorro-previsión que pueda tener cada uno y que estén afectados por esta norma. Así, si usted tiene más de un plan de pensiones o, por ejemplo, tiene uno individual y otro de empresa, deberá sumar todo el dinero dispuesto para no sobrepasar los mencionados límites.

Recuerde también que el tratamiento fiscal es igual para los planes de pensiones asegurados (PPA) comercializados por aseguradoras y que además de preservar el capital, ofrecen una garantía de rentabilidad.

Que el dinero destinado a nuestra jubilación sea deducible de la base imponible significa que nos ayudará a reducir la renta anual efectiva sujeta a tributación, aquella que sirve para calcular el tipo de gravamen que se os aplicará al total. Así, la aportación a planes de pensiones resulta especialmente ventajosa para aquellos contribuyentes que tributan por la tarifa máxima –hasta el 56% dependiendo de cada comunidad autónoma–, ya que podrán disfrutar de igual porcentaje de rebaja en su base imponible.

¿Y qué pasa a la hora de cobrar el dinero? Las cantidades percibidas se consideran rendimientos del trabajo y están sujetos a las retenciones que correspondan. Solo se aplica una reducción del 40% en los rescates en forma de capital –es decir, de golpe en vez de percibir una renta periódica– sobre las prestaciones correspondientes a las primas aportadas hasta 31 de diciembre de 2006. Para las cantidades ingresadas posteriormente, no hay rebaja alguna.

Fuente: http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624600/s/40b35d24/sc/36/l/0Lcincodias0N0Ccincodias0C20A140C110C210Cmercados0C1416563430A0I0A657740Bhtml/story01.htm