La reclamación del BCE a la banca: capital, capital y, sobre todo, capital

La pasada semana –y más en concreto el jueves– fue decisiva para los mercados y la economía europea en general. Al final, el Banco Central Europeo pasó del dicho al hecho. Sacó la reina, como diría el experto y exconsejero (único y último, por cierto, español en el consejo del BCE), José Manuel González-Páramo, desde 2012 consejero ejecutivo de BBVA. El BCE comprará 60.000 millones al mes de deuda pública de los países de la eurozona. Se supone que así las tuberías de los bancos de los distintos países del viejo continente, y sobre todo de España, no tienen excusa para deslizar con toda la potencia que les permite sus conductos abrir el grifo del crédito y barato. Hasta ahora, las megasubastas del BCE de septiembre y diciembre han servido (aunque no lo reconocieran en público los bancos) para obtener financiación muy barata e invertirla en deuda soberana, que pagan más, o para iniciar una guerra encubierta del crédito en determinados segmentos de la economía.

Pero ahora la financiación rebosará por los cauces de los ríos del BCE y pasarán por los bancos europeos para desembocar en la economía real (eso se espera por fin, pero creo que esto ya lo he escrito más veces en los últimos meses, espero no equivocarme otra vez).

El problema actual sigue siendo, según las entidades, las continuas exigencias de capital que se les reclama, lo que para este nicho de la economía merma su capacidad de dar crédito (a mayor riesgo, más capital). Aunque el presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés), Andrea Enria, afirma que el escollo es al contrario. Asegura que las entidades con más capital son las que mejor han aguantado la crisis y han concedido más crédito. ¿Será esta la razón por la que la banca española ha sido más reacia a financiar a empresas y familias? Al parecer, y según fuentes financieras, algún que otro banco español (o algunos), pese a cumplir con el mínimo exigido por el BCE, debería mejorar más su capitalización, ya que está algo ajustado (Santander fue el primero). Aunque la cuestión no es solo española, también de varios bancos del resto de Europa. Y es que los supervisores internacionales no hacen más que repetir la necesidad de capitalizar al máximo posible a los bancos.

Estas exigencias, y pese a que se han eliminado las limitaciones generalizadas al pago de dividendos, llevará consigo más de una sorpresa a la hora de que se anuncien los dividendos de los bancos, incluso españoles. Serán mucho más modestos de lo que se preveía. El argumento es lógico y coherente. “Lo primero es que sea el accionista el que sufra el recorte de sus retribuciones por las inversiones que ha realizado, y no que lo tenga que sufrir en un futuro el contribuyente como ha pasado hasta ahora con algunas entidades (en España, las cajas de ahorros)”.

Cambiando de tercio, pero no de escenario. Hay que decir que la patronal de las excajas de ahorros ahora convertidas en bancos y en una parte en fundaciones, CECA, y la AEB, han aparcado sine díe su fusión. De momento, y para una larga temporada, no volverán a hablar de su unificación a no ser que se las obligue. A cambio, han decidido colaborar conjuntamente en varios proyectos, operaciones y convocatorias. La primera fue hace dos semanas, cuando presentaron conjuntamente al presidente de la EBA en unas conferencias. “De CECA depende ahora un banco, Cecabank, lo que complica la desaparición de la patronal. Además, los grandes países europeos mantienen dos patronales, una para cajas y otra para bancos, y por si fuera poco, aunque los bancos tradicionales y las excajas defendemos los mismos intereses frente a la normativa europea, todavía hay ciertas rencillas y opiniones diferentes que hacen ahora inviable esta integración. Las excajas deben aún resolver algunos asuntos propios de su sector que se negocian mejor desde una patronal sectorial”, explican fuentes vinculadas a las excajas.

Y, también hablando de otros temas de actualidad como el caso Bankia, parece que aunque hay muchas opiniones que coinciden en señalar que es muy complicado demostrar que en la salida a Bolsa de la entidad en julio de 2011 se produjo dolo o, lo que es lo mismo, que se actuara de mala fe, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu fallará a favor de la convocatoria de un juicio, según afirman varias fuentes vinculadas al caso. El problema es que esta decisión se producirá en meses, por lo que el juicio no se llevaría a cabo hasta dentro de un año más o menos. Y por cierto, pese a que los dos peritos que realizaron los informes periciales de Bankia para la Audiencia Nacional, Víctor Sánchez y Antonio Busquets, han sido criticados por algunos sectores por sus contradicciones (solo en cifras, no en argumentos), el abogado de Bankia tuvo el detalle de felicitarles tras su turno de preguntas el miércoles 14 de enero.

 

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