Ganadores y perdedores de las tensiones del mercado

La crisis de las divisas de los mercados emergentes, el conflicto en Ucrania, y ahora la debilidad de la economía china. Son los tres principales focos de incertidumbre que han surgido en los dos meses y medio que llevamos de 2014 y que tratan de afrontar los mercados financieros.

Se suman además a las preocupaciones habituales, como las políticas de los bancos centrales y la evolución de los datos macro en Estados Unidos y los países de la zona euro. “No hay pánico, pero sí mucha confusión en estos momentos, colapso de los inversores, demasiada incertidumbre”, sostiene José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

Y en este tablero en el que se mueven los inversores hay ganadores y perdedores. En el mercado de materias primas, en el de las divisas, en la renta variable y en la renta fija, hay activos que salen más beneficiados y otros claramente perjudicados. “Y es que los inversores se han acostumbrado a valorar la inestabilidad como una oportunidad de compra”, apunta Campuzano.

El oro arrasa al cobre: El oro se ha convertido en uno de los activos más rentables del año. Aprovechando las tensiones, por su consideración de valor refugio, y sobre todo la debilidad del dólar, el precio de este metal precioso ha remontado cerca de un 14% en lo que va de año. Ha pasado de los 1.201 dólares la onza en los que cerró 2013 a los 1.367 dólares actuales, su nivel más alto desde septiembre de 2013.

“El oro ha subido a máximos de 19 semanas por la preocupación sobre el crecimiento de China. Además, hay que sumar el incremento natural de su demanda por el escalamiento de la tensión en Ucrania”, explica Ishaq Siddiqi, estratega de mercados de ETX Capital.

Por contra, uno de los metales que más está sufriendo es el cobre. Su cotización se ha desplomado un 8% en una semana por las expectativas de una menor demanda desde el gigante asiático, el mayor consumidor del metal rojo. El precio del cobre, en los 295 dólares la libra, se ha ido a mínimos de los tres últimos años y ya experimenta una caída anual del 14%. Para Miguel Ángel Paz, de Unicorp Patrimonio, “el aspecto positivo de la caída del cobre es que estos precios pueden observarse como una oportunidad de compra”.

El euro versus el yuan: El mercado de divisas, uno de los más volátiles por su naturaleza, está además bastante agitado desde que a finales de enero la devaluación del peso argentino se contagiara al resto de monedas de los países emergentes. Las turbulencias han amainado, pero la consecuencia ha sido una masiva salida de dinero de las divisas emergentes, que ha ido a parar a otras divisas.

Uno de los grandes beneficiados ha sido el euro, que ha marcado máximos históricos frente a la lira turca, el rand sudafricano, el real brasileño o el rublo ruso. Pero esta fortaleza del euro también es frente al dólar. Después de la reunión del BCE del pasado jueves en la que no se adoptó ninguna medida expansiva, la moneda única le ha ganado todavía más terreno al billete verde y se sitúa al borde de los 1,40 dólares.

La notable apreciación del euro contrasta con la debilidad del yuan chino, en línea con la debilidad del resto de activos chinos en los últimos días. No obstante, la caída del yuan es algo que ha venido permitiendo activamente el banco central de China para apoyar su sector exportador y en general toda la economía.

El Ibex y el Mib resisten mejor que el Dax: las tensiones de los últimos tiempos también se han dejado sentir en la renta variable, pero no en todas de la misma forma. Mientras el Ibex y el Mib mantienen las ganancias en lo que va de año con subidas del 0,34% y el 8,56%, otros índices como el Dax ceden un 5,59%.

Una de las razones que explican estas diferencias de comportamiento es la rebaja de los costes de financiación en España e Italia, donde se añade la expectativa por el reciente cambio de Gobierno, tal y como apunta Pablo González, consejero delegado de Ábaco Capital. La caída de las rentabilidades del bono español e italiano, además de ser aprovechada por los bancos y empresas para emitir papel, se ha convertido en el principal catalizador de unos inversores con mayor apetito por el riesgo. De hecho, uno de los sectores que está recogiendo la alegría que vive el mercado de renta fija es el bancario, con fuerte presencia tanto en el Ibex como en el Mib.

La rebaja de los costes de financiación ha venido acompañada a su vez por una mejora de las perspectivas económicas que ha contribuido a las subidas de rating por parte de las agencias de calificación en los últimos meses.

Daniel Pingarrón, estratega de mercado de IG, señala que desde finales de 2013 “la moda inversora internacional pasa por la Europa periférica”. Según lo indicado, los capitales que salieron de estos países en los momentos más críticos están volviendo y junto a ellos los procedentes de los países emergentes donde la liquidez se ha visto mermada por la retirada de los estímulos de la Reserva Federal. “En general, se valora que los activos de estos países están baratos, y este es el momento adecuado para invertir aquí”, añade.

La cara opuesta la representa el Dax alemán, que a pesar de los recortes de las últimas semanas, continúa en zona de máximos. Su mayor exposición a Ucrania así como las dudas de China y el resto de emergentes están siendo aprovechadas para la corrección.

La deuda periférica atrae más que la core: Las medidas expansivas de los bancos centrales, que han propiciado una baja inflación, también han traído consigo una caída de las rentabilidades. En un entorno de tipos bajos, la deuda periférica, en general y la española, en particular, siguen ofreciendo los retornos más atractivos.Pasados los efectos más complicados y de mayores ajustes, ahora llega el turno de recoger los frutos. En el nuevo escenario, los inversores priman los rendimientos a la seguridad. “El bono alemán, receptor de capitales europeos durante todos estos años, está viendo cómo mes a mes aumentan las ventas de sus tenedores para cambiarse a un perfil de riesgo algo mayor y los bonos italianos y sobre todo los españoles destacan entre los más demandados este año”, indica Javier Urones, analista de XTB. Este cambio en los flujos de capital está provocando una reducción de los spreads que si la recuperación se consolida se prolongará.

Desde Ábaco Capital creen que cuando la situación se estabilice lo normal sería ver un bund alemán en el 2% y un bono español a diez años en el 3%. Mientras la rentabilidad de la deuda germana aumenta, su precio baja, de manera que como ya indicaban las principales casas de análisis en la presentación de su estrategia para 2014 la deuda de los países core, entre los que se incluye el treasury, es un activo en el que desinvertir.

El apetito por la renta fija nacional queda reflejada en las compras efectuadas por los inversores extranjeros. Según datos del Tesoro, a cierre de 2013 la deuda española en manos de los no residentes tocaba máximos históricos (298.139 millones). Esta tendencia se repitió en enero, mes en que los extranjeros aglutinaban el 42,6% del total de deuda.

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