El Ibex acaricia los 10.700 puntos tras subir un 3,37% en la semana

La fiebre alcista continúa en las Bolsas un día después de la esperada intervención de MarioDraghi. Al mercado le ha agradado mucho escuchar al presidente del BCE afirmar que el organismo no descarta ninguna medida extraodinaria en su política monetaria si ve un estancamiento en la recuperación económica de la eurozona o presiones deflacionistas. Las Bolsas europeas suben hasta máximos anuales y el Ibex se anota una revalorización semanal del 3,37%, la mayor desde enero.

El selectivo español alcanza un nuevo máximo desde mayo de 2011 al subir un 0,88% en la sesión hasta los 10.677,2 puntos. El dato de paro en Estados Unidos de marzo ha sido la principal referencia del día. La primera economía mundial creó 192.000 puestos de trabajo el pasado mes, algo por debajo de lo que esperaba el mercado, aunque se han revisado al alza las cifras de enero y febrero, con la tasa de paro estable en el 6,7%. Una buena señal sobre aquella economía que ha facilitiado una apertura alcista en Wall Street y ha contagiado a las Bolsas europeas. Sin embargo, la caída del 1% en el Nasdaq tecnológico da la vuelta a la Bolsa estadounidense y sosiega muy ligeramente el entusiasmo en los parqués del Viejo Continente.

De nuevo, el sector bancario ha liderado las subidas en el Ibex. Bankinter se ha revalorizado un 4,42% y le siguen Bankia (+1,84%), Sabadell (+1,63%), Santander (+1,13%), Popular (+1,13%), CaixaBank (+0,98%) y BBVA (+0,63%).

Los mercados europeos, con todo, se instalan en modo optimista. Para Diego González, socio director de la Eafi Bull 4All, “el alza semanal de las Bolsas representa más un rebote técnico que un impulso derivado de las actividades del BCE, pero en todo caso nos encontramos ante un mensaje que refleja tranquilidad, lo que es positivo para los mercados”.

La simple expectativa de que el organismo presidido por Mario Draghi pudiera adoptar cambios lleva más de una semana actuando como catalizador de las subidas. Ahora, solo con su discurso, el banquero central ha cimentado nuevas alzas bursátiles, aunque sigue sin tomar medidas concretas. Y las casas de análisis esperan que continúe así en las próximas reuniones mensuales.

Desde Barclays reprochan al BCE que esté asumiendo riesgos innecesarios al no actuar ante el riesgo de deflación. “El proceso de devaluación interna podría provocar presiones deflacionistas en la periferia y los Gobiernos de Francia e Italia están inmersos en reformas estructurales que podrían generar presiones a la baja en salarios y precios”, afirman. Pese a ello, no esperan que el BCE tome medidas de impulso hasta final de año.

“Seguimos pensando que una respuesta política del BCE no es inminente”, coinciden desde Nomura.Los analistas de la firma nipona consideran que el BCE esperará, como mínimo, hasta conocer el dato de inflación de abril antes de tomar ninguna decisión.

Los expertos de Bank of America Merryl Lynch creen que el BCE solo actuará si la inflación de abril cae por debajo de lo previsto (“lo que no esperamos dado el efecto de Semana Santa”) o si hay una considerable apreciación del euro frente al dólar. Desde LinkSecurities van incluso más allá y creen que el banco central no moverá ficha hasta después de las elecciones europeas del 25 de mayo.

Así las cosas, los mercados se hacen más dependientes que nunca de los datos económicos en la zona euro.En especial de la inflación. Jesús de Blas, analista de Credit Agricole, piensa que “probablemente, si los precios bajan, los mercados lo recibirán bien porque eso acercaría la opción de ver medidas extraordinarias del BCE”. Victoria Torre, analista de Self Bank, también cree que los datos macroeconómicos serán la principal referencia para las Bolsas en los próximos días, pero recalca que “si no hay una recuperación y no llegan nuevas medidas, los mercados se empezarán a impacientar”.

Cada dato será seguido con lupa por los inversores, que además de ponderar la fortaleza de la recuperación de la zona euro interpretarán el posible efecto de esas cifras sobre la acción del BCE. Pero los expertos consultados resaltan otros factores clave que deben sostener a las Bolsas en el corto plazo. En primer lugar, los resultados empresariales. “A finales de mes se inicia la temporada de resultados, con las publicaciones del sector bancario, y el mensaje sobre el futuro que lancen las compañías en su conjunto debería ser un muy buen indicador del comportamiento del mercado en los siguientes meses”, explica Gemma Hurtado, gestora de fondos de Mirabaud.

Otro gran impulso para la Bolsa española es la relajación en el mercado secundario de deuda para los países de la periferia europea. La posibilidad de que el BCE emprenda un programa de compra de deuda ha hecho descender aún más el interés de esa deuda.

La rentabilidad del bono español a diez años cae hasta el 3,15%, su nivel más bajo desde septiembre de 2005, lo que permitió a la prima de riesgo bajar de los 160 puntos básicos.El diferencial con el bono alemán está en los 159 puntos básicos. De Blas apunta que “la lógica dice que debería ser complicado que se den caídas adicionales de la deuda española” por su cercanía a la deuda de otros países con mucha mejor calificación como EE UU o Reino Unido. También Italia, Grecia, y Portugal reducen el interés de sus bonos en el mercado secundario de deuda.

En el mercado de divisas, el euro se debilita frente al dólar. La moneda única europea baja de los 1,37 dólares.

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