El corazón financiero de la Ciudad BBVA late con fuerza

BBVA estrena sede corporativa. Diez años después de que el grupo Santander instalara su Ciudad Financiera en Boadilla del Monte (al suroeste de la ciudad de Madrid), su gran rival financiero español ha empezado a concentrar a su plantilla en el nuevo cuartel general, situado en el barrio de Las Tablas, al norte de la capital.

Aunque las grúas aún trabajan en algunas partes del complejo, especialmente en el emblemático edificio La Vela (una torre de 23 plantas con forma de gigantesco disco), el corazón de la nueva Ciudad BBVA ya late con fuerza.

La nueva sala de mercados tiene un aspecto entre aséptico y futurista. Para acceder al gigantesco hall, iluminado casi por completo con luz natural, los 373 empleados que allí trabajan deben utilizar su dedo índice. Solo tras la identificación de su huella digital las puertas automáticas franquearán el paso a este inmenso hangar financiero, donde cada día se intermedian 6.100 operaciones de compraventa de activos (acciones, bonos divisas, derivados…). El importe de esas transacciones asciende a 62.000 millones de euros. En un solo día.

La visita para realizar este reportaje se hace un viernes, por eso la vestimenta informal se impone al traje y corbata. “De lunes a jueves todos los empleados vienen trajeados”, explica a CincoDías Silvia Balanzategui, del equipo de estrategia y desarrollo de negocio de BBVA Global Markets. El viernes es también un día con un nivel de actividad menos frenética que de costumbre. Aun así, las torres de monitores apabullan. Un solo empleado puede llegar a tener ocho pantallas de las que estar pendiente.

Los brókeres colgados al teléfono negociando contratos millonarios con clientes que se encuentran a miles de kilómetros son la imagen cotidiana de la sala. Si alguien se pregunta qué son los mercados financieros, tendría una idea muy aproximada si se pasea entre las innumerables mesas de negociación, a la sombra de ocho pantallas gigantes donde se proyectan ininterrumpidamente las imágenes del canal financiero Bloomberg TV.

Este ejército de intermediarios financieros tiene una organización matricial, para operar de la forma más eficiente. En la primera línea del frente se sitúa la tropa de vendedores. Son el colectivo más numeroso, el 52% del total, y dan servicio a todo tipo de clientes: desde las oficinas de la red de BBVA (donde un empresario puede solicitar la compra de dólares para una transacción), hasta un gigante bancario japonés que quiera comprar un gran volumen de bonos del Tesoro.



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Juan Lázaro

Un chaleco perteneciente a un trabajador del equipo de compraventa de bonos (‘fixed income’).

Tras esta primera línea se sitúan los traders: trabajadores encargados de gestionar los riesgos de cada operación y, sobre todo, buscar los mejores precios para las mismas. Representan el 39% del total. En este esquema matricial, detrás del batallón de vendedores de renta fija están instalados los traders de renta fija, y detrás de los comerciales especializados en acciones se encuentran los traders de acciones.

La tercera línea de la sala de tesorería es la compuesta por los llamados quants, un pequeño grupo de matemáticos, físicos e ingenieros (representan el 9% del total) encargado de estructurar productos derivados y ofrecer soporte técnico al resto de la tropa. Su actividad se aproxima más a la científica que a la financiera.

Las jerarquías apenas se perciben. “Cada jefe de área puede escoger su puesto. Normalmente se ubican en una situación central para comunicarse mejor con todo su equipo y con departamentos cercanos. Por lo demás, en nada se diferencian sus puestos de los del resto. Aquí no hay despachos”, explica Balanzategui.



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Juan Lázaro

La tecnología de última generación permite grabar todas y cada una de las conversaciones que mantienen los ‘traders’ y acceder de forma instantánea a las grabaciones.

Otro rasgo que confiere al recinto un aire de laboratorio es el escaso ruido. Los techos altos y las modernas tecnologías hacen que reine la calma en el lugar. Además, la política de limitación en el uso del papel hace que tan solo haya dos impresoras para cerca de 400 personas. Quien desee imprimir algo debe ir hasta uno de los extremos de la sala con su tarjeta personal y activar la máquina. Solo así empezará a imprimir. En el hangar tampoco hay papeleras, y cada trabajador debe hacerse cargo de llevar a los puestos de reciclaje las latas de refresco o las botellas de agua vacías.

Abierto 24 horas

La unidad de Global Markets, de la que dependen todos los trabajadores de la sala de trading, dispone de salas más pequeñas que dan a apoyo a la de Madrid. Cuentan con equipos en Londres (especialmente para el mercado interbancario), Nueva York y Hong Kong. En total, 900 personas de más de 30 nacionalidades. “La presencia en las grandes plazas financieras nos garantiza poder reaccionar a cualquier hora del día, ante cualquier acontecimiento”, apunta Balanzategui.

Los últimos años han sido frenéticos para los mercados financieros, con la desaparición de algunas de las firmas más emblemáticas. Aun así, la sala de tesorería de BBVA nunca ha estado en pérdidas. Ni siquiera un solo mes. El modelo funciona y la sala está preparada para ser competitiva durante décadas.

Fuente: http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624600/s/3992a2a9/sc/36/l/0Lcincodias0N0Ccincodias0C20A140C0A40C180Cmercados0C13978336750I395270A0Bhtml/story01.htm