El Bundesbank rechaza la compra de deuda soberana

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, desplegó hoy en Madrid la apuesta alemana para la superación de la crisis de la zona euro, basada en la búsqueda de la competitividad y la mejora de la productividad, intentando dejar en un segundo plano los estímulos extraordinarios del Banco Central Europeo. Weidmann recordó las reticencias del banco central alemán a la compra de deuda pública por parte de la institución que preside Mario Draghi -quien defiende que la posición del consejo del BCE respecto a la adopción de medidas no convencionales si fuera necesario es unánime-, justo en un momento en que el mercado vuelve a confiar con fuerza en que el BCE acabará comprando bonos públicos como vía para combatir la amenaza de recaída en la recesión.

“Esperar que el crecimiento venga de los bancos centrales es demasiado”, aseguró tajante Weidmann, para a continuación hacer una defensa de las reformas estructurales como palanca para el despegue económico. “El crecimiento depende de la competitividad de las empresas, de la productividad de los trabajadores, no de la inyección de fondos en la economía”, añadió, en contra de la política de estímulos que han aplicado bancos centrales como la Fed y el Banco de Inglaterra y del propio plan puesto en marcha por el BCE.

Durante su intervención en la Convención Anual de Mercados Financieros, Weidmann reconoció que la compra de deuda soberana es vista “como la receta mágica” para dar solución a los problemas económicos de la zona euro, pero advirtió de que aunque “no está prohibida”, supone llevar al BCE al límite de sus atribuciones legales. Insistió además en que la “obsesión” por esas compras de deuda pública impiden ver el fondo de la cuestión, que no es otro que el hecho de que si se mutualiza la deuda de la zona euro se pondría fin a la estabilidad financiera de la zona euro y los países “no tendrían incentivos para aplicar políticas sólidas”.

En opinión del presidente del Bundesbank, para que la política monetaria tenga éxito es necesario que el mercado de trabajo y la financiación de los Estados funcionen correctamente, además de que la toma de decisiones del BCE sea independiente. “Estos límites son muy importantes para que funcione la Unión Europea”.

Weidmann rechazó precisar cuál es el nivel de baja inflación que haría necesaria la adopción de nuevas medidas extraordinarias por parte del BCE, más allá de las compras de cédulas hipotecarias y de bonos de titulización puestas en marcha en la última semana. Abogó por un “análisis exhaustivo” de la evolución de los precios en el que tener en cuenta que la caída de los precios de la energía no solo es un factor que puede alimentar la amenaza de deflación –que no contempla en España ni en la zona euro– sino también un elemento de mejora de la competitividad de las empresas.

Respecto a la posibilidad de reestructuración de la deuda que proponen formaciones políticas como Podemos o la griega Syriza, el presidente del Bundesbank señaló que “no es la solución ideal”. Y mostró su clara preferencia por que “los países sigan las medidas fiscales e intenten encontrar financiación, algo perfectamente factible para España”.

Advirtió en definitiva de que la zona euro se enfrenta “a un crecimiento muy débil, con tasas estructuralmente bajas y con un problema oculto por la exhuberancia de los mercados”, que en opinión de Weidmann no se solucionaría con compras de deuda.

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