Draghi empuja a la deuda soberana a terreno negativo

Los inversores se encuentran en plena cuenta atrás de cara a la tercera semana de enero. El jueves 22 se celebrará la primera reunión del año del BCE y el domingo 25, las elecciones generales en Grecia que podrían dar la victoria a Syriza e inaugurar claramente el debate sobre las condiciones de pago de la elevada deuda soberana griega.

La incertidumbre política griega se ha colado de forma imprevista en lugar preferente en la agenda de los inversores y hay voces que ya apuntan a que Draghi podría pensarse la activación del programa de compra de deuda pública que todos aguardan, en espera de conocer el desenlace político en Atenas. En opinión de Keith Wade, economista jefe de Schroders, la incertidumbre sobre las elecciones griegas podría hacer dudar al BCE antes de la adquisición de bonos, según recoge la agencia Bloomberg.

Pero, si bien es cierto que el BCE siempre calibra el efecto político de sus decisiones, y el alcance que estas pueden tener en el ánimo reformista de los gobiernos de la zona euro –a los que no se cansa de reclamar compromiso con la disciplina fiscal–, todos sus últimos mensajes apuntan a que pondrá en marcha un plan de compra masiva de bonos soberanos o corporativos. Así, al menos lo descuenta el mercado, hasta el punto de que buena parte de la deuda de los países de la zona euro con mejor rating cotiza ya con rentabilidades negativas, incluida Francia.

Si el BCE se decide por tanto por la compra de deuda podría hundir aún más el rendimiento de los bonos soberanos, en negativo no solo en los plazos más cortos sino también en el medio plazo. El bono alemán a cinco años ha comenzado el año entrando en territorio negativo, con un rendimiento del -0,005%. Es decir, los inversores están dispuestos a asumir una pequeña pérdida con tal de obtener deuda germana a ese plazo, en un movimiento alimentado por la expectativa de compras del BCE y también por la inestabilidad griega y cierta búsqueda de refugio. Los plazos a dos y tres años de deuda alemana ya cotizan con rendimiento negativo desde agosto. Y desde el mes de diciembre sucede también con la deuda francesa a esos plazos, con un brusco movimiento registrado el día 2 de enero, cuando Draghi reiteró en una entrevista su disposición a comprar deuda. Ese día, la rentabilidad del bono galo a dos años se desfondó del -0,033% al -0,063% y a tres años, del -0,023% al -0,051%.

La deuda holandesa, con la máxima calificación financiera de triple A, también registra rentabilidades negativas en el mercado en el plazo de dos años, desde septiembre, y de tres años, desde el pasado mes de diciembre. El bono finlandés a tres años ha entrado igualmente en negativo, con un rendimiento del -0,065%.

La rentabilidad negativa para la deuda soberana ha llegado incluso a países de la periferia y no a los plazos estrictamente más cortos – las letras españolas con vencimiento hasta abril están en negativo– sino al plazo de un año, como sucede ya con las letras irlandesas, ayer en el -0,038%. El rendimiento de la deuda periférica cotiza a mínimos históricos, con el bono irlandés a diez años al 1,2%, casi en línea con el 1,175% al que se paga en el mercado el bono alemán a tres décadas. El bono español a diez años está en el 1,64%.

La activación de una programa de compra de deuda soberana por parte del BCE impondría por tanto las rentabilidades negativas a este tipo de activo, que sin contar con esa medida ofrece ya muy poco atractivo a los inversores. La fórmula que elija el BCE y la cuantía de las adquisiciones es ahora la gran incógnita y, según publicaba ayer el diario holandés Het Financieele Dagblad, el BCE estaría estudiando tres posibles opciones. Una de ellas es la compra directa de bonos gubernamentales en una cantidad proporcional a las tenencias de determinado estado en el banco central.

Otra opción, sería limitar las compras a bonos exclusivamente con calificación triple A, lo que impondría definitivamente los rendimientos negativos aunque tendría también el efecto positivo de dirigir la inversión hacia bonos soberanos y corporativos de mayor riesgo. Y la tercera opción es que hicieran las compras los bancos centrales de cada país, con lo que el riesgo quedaría en principio en cada país, sorteando así la negativa alemana.

Fuente: http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624600/s/42127f70/sc/24/l/0Lcincodias0N0Ccincodias0C20A150C0A10C0A60Cmercados0C1420A5650A860I2959960Bhtml/story01.htm