Distintos criterios para pagar dividendo

La banca comienza esta semana la presentación de sus resultados anuales. El primero en hacerlo será, como en los últimos años, Bankinter. Serán los primeros resultados completos que confirmen la salida de la crisis financiera, que no la económica.

Serán también los primeros que estén sellados por el Banco Central Europeo (BCE) como supervisor único de la zona euro. Igualmente serán los primeros en los que, tras dos años de limitación del dividendo al pago en efectivo del 25% de los beneficios (con excepción de Bankinter que siempre ha podido saltarse este veto por su fortaleza y escaso riesgo de su balance), las entidades puedan saltarse este porcentaje.

Ya hay un ejemplo, Santander, que tras realizar una ampliación de capital este mes por 7.500 millones de euros, ha optado por el efectivo y fijar su pay-out entre el 30% al 40% inicialmente, para establecerlo en los próximos años en el 40%. Eso sí, ha tenido que reducir la remuneración del dividendo un 66,6%.

Pero la decisión del BCE no ha sido abrir la mano al pago en efectivo. Ha impuesto sus reglas como era de esperar. El importe del dividendo de cada entidad estará limitado al mayor o menor colchón de capital que tenga cada una de ellas en función de las nuevas exigencias que le haya marcado el BCE según su función de riesgo.

La semana pasada los 15 bancos españoles supervisados por el Banco Central recibieron una carta en la que se les comunicaba su nivel de capital mínimo exigido y el que tenían en la actualidad. La conclusión es que todos los bancos superan los mínimos fijados. Eso sí, unos con mas holgura que otros. En esta comunicación, el BCE también les indicaba las posibles restricciones en el pago a sus accionistas que tenían en función del capital sobrante establecido.

Así, cuanto más colchón tengan de capital entre la ratio fijada por el BCE y la que tienen menor será el veto establecido para el abono del dividendo. De ahí que en las próximas semanas o meses (el dividendo se aprueba por junta de accionistas) se puedan ver bancos con el pago de un dividendo de acorde a los beneficios obtenidos, mientras que otros tendrán que optar por reducirlo al tener un estrecho margen entre el capital fijado por el supervisor europeo y el que tiene la entidad.

También se espera que durante el presente ejercicio los bancos mantengan algún pago en acciones, sistema conocido como scrip dividend, y el resto en metálico, para abonar ya todo el efectivo en 2016.

Por cierto, en Italia se ha abierto un debate que varios bancos españoles también están reclamando para el mercado español. Quieren que las entidades financieras publiquen como hecho relevante sus respectivos comunicados del BCE en los que se les dice el nivel de capital que necesitan y el que tienen. Defienden que es una medida de transparencia y, sobre todo, que es una información relevante para el mercado en general y para los inversores en particular.

“No pueden existir dudas sobre las ratios de solvencia de una entidad. Es un dato muy relevante para el mercado, por lo que es necesario que se publiquen también aquí en España. La CNMV debía exigirlo”, explica un destacado ejecutivo financiero.

Otro directivo del sector es algo más cauto. “Bueno si todos los publicamos siguiendo el mismo rasero podría ser positivo su publicación, aunque creo que es una información muy delicada con gran impacto en la cotización, y si no basta ver la influencia que tuvo hace unos días en algunos títulos cuando los analistas especulaban con las ratios de capital fully loaded (nivel de capital actual adelantadas todas las exigencias de Basilea III de 2019) que tenían ciertas entidades y lo que les había exigido el BCE”.

Y mientras se abre el debate sobre si es necesario o no que la CNMV exija la publicación de estos datos como hecho relevante, el proceso abierto en la Audiencia Nacional a Bankia por posibles irregularidades en su salida a Bolsa en julio de 2011 entra en una nueva fase.

Tras la declaración de los peritos autores de los informes periciales ahora las partes presentarán sus contrainformes, en gran parte para rebatir los argumentos de estos inspectores del Banco de España. De momento, y según comentan varias fuentes implicadas en el caso, parece que la sensación que existe ahora es que Bankia no debió de salir a Bolsa en julio de 2011 porque su situación era muy delicada, e incluso su matriz, BFA, estaba quebrada. Pese a esta conclusión, la impresión es que no hubo dolo en la operación, solo irresponsabilidad. Si fuera así no tendría efecto la vía penal, con lo que Bankia no estaría obligada a devolver los 3.000 millones de euros a los 400.000 accionistas que acudieron a la OPV. Solo se haría responsable de los pagos que ganasen los accionistas por la vía civil, algo que ya han comenzado a hacer varios grupos de titulares, lo que puede suponer menos de 500 millones de euros que saldrían de las arcas de BFA, cuyo dueño es el FROB, que se nutre a su vez de los fondos de los contribuyentes.

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