Crecimiento y beneficio, las fuentes del valor

Hay un generalizado consenso acerca del comportamiento plano de los tipos de interés en 2015, y con él, otro que recomienda buscar la rentabilidad de las inversiones en el riesgo. Lógicamente, si los tipos están pegados al cero por ciento, la renta fija pública y privada, al menos la de alta calificación, proporcionarán escasísimos retornos, que serán, además, cercenados por las tasas de inflación por limitadas que sean. Las opciones con rentabilidad están en los bonos corporativos de alto riesgo y en la renta variable, en muchos casos por el simple hecho de la retribución a los accionistas. Una rentabilidad superior solo puede venir de la mano del crecimiento económico y de los beneficios, auténticas fuentes de valor de las compañías cotizadas. Y a tales variables puede contribuir el grado de activismo de las autoridades monetarias, que han tenido papeles asimétricos en las diferentes zonas monetarias, y que en el caso europeo está en el estadío de debate intelectual acerca de su conveniencia.

Las instituciones económicas mundiales dan por echo que en 2015 se mantendrá el crecimiento mundial, pese a las correcciones bajistas de las últimas semanas en varios países europeos, que bien podrían ser de nuevo rectificadas si cambios bruscos en algunas variables de las que la eurozona es altamente dependiente se consolidan. Tal es el caso del precio del petróleo, con una caída de casi un 40% en los últimos meses, que liberará miles de millones de euros de renta disponible a empresas y particualres en una economía, la europea, intensiva en consumo privado. Además, el plan de inmversión público-privada que el presidente Juncker quiere poner en marcha debería servir de estímulo al crecimiento en toda Europa, con el poder de seducción que ello tiene en la producción en España. Y la gran palanca que puede liberar recursos de la banca, los estados y las grandes corporaciones con una gobernanza más sostenible de su apalancamiento es la adquisición de activos por parte del BCE hasta llevar su balance a los tres billones de euros.

La conjunción de todas estas circunstancias puede proporcionar un salto cualitativo al crecimiento y al beneficio de las empresas, que han sido siempre, y ahora también, los dos auténticos motores de generación de valor para los accionistas. Si además España fuere capaz de mantener una apreciable prima de crecimiento sobre sus socios, las apuestas por la renta variable española serían parte de las opciones que, con riesgo limitado, proporcionarían rentabilidad por encima de la media.

En tal caso, habría llegado la hora de los valores cíclicos, aquellos que han estado subvalorados durante la crisis, pero que multiplican sus posibilidades cuando el crecimiento toma valores considerables y se refleje en las cuentas de resultados de las empresas. Las corporaciones destinadas al consumo final, entre las que se encuentran una buena relación de empresas de pequeña y mediana capitalización fuera del índice selectivo, así como la banca que recuperará niveles más aceptables de mora y comenzará a renovar una cartera de crédito ahora estancada, son opciones a considerar en las decisiones de los inversores de medio y largo plazo. Esta periódico ha recabado las propuestas de catorce casas de análisis, y esa es una de sus primeras conclusiones. Pero apuntan también a las grandes constructoras que se pueden beneficiarse de un aprovechamiento intensivo del plan de inversiones de Juncker.

No hay que olvidar que aunque los índices bursátiles españoles están notablemente devaluados por la intensidad de la crisis, lo que les proporciona un potencial que debe aflorar cuando las condiciones de crecimiento lo propicien, están también presos del mal de altura que transmiten los máximos en los que cotizan los mercados que condicionan al resto, como es el caso del norteamericano o el alemán. En todo caso, también la gran banca de inversión global admite que España aportará una rentabilidad en la renta variable adicional a los mercados más maduros.

Pese a ello, hay también en Europa valores con recorrido alcista consistente si la recuperación del mercado europeo se consolida. Los expertos apuntan a grandes empresas industriales alemanas, fundamentalmente del sector automovilístico o farmacéutico y químico, además del consorcio aeronáutico Airbus.

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