Compras generalizadas de deuda pública por la medida

La decisión del BCE de comprar deuda pública ha llevado a los inversores a comprar bonos soberanos de los países periféricos con similar intensidad que en los bonos de mejor rating. La rentabilidad de la deuda española con vencimiento a una década cae hasta su mínimo histórico del 1,4%, nivel que ha llegado a perder en algún momento de la sesión, lo que lleva a la prima de riesgo a los 95 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2010.

La deuda pública española en otros plazos, que también rondaba en las últimas sesiones mínimos históricos por las expectativas de la reunión de hoy del BCE, ha sido igualmente objeto de las órdenes de compra de los inversores. El bono a dos años baja hasta el 0,26% y el que vence en un lustro desciende hasta el 0,72%. Pero quizá la demostración más palpable de la caída en la rentabilidad de la deuda soberana española en los últimos meses gracias a la política expansiva del BCE sea el interés del bono a 30 años. Este título cierra en el 2,61%.Es el nivel al que cotizaba el bono a una década en julio del año pasado, antes de que Draghi anunciara sus últimas medidas de estímulo.

También anotan su menor rentabilidad desde que existen registros los bonos a diez años de Italia(1,54%) e Irlanda (1,14%). Eso a pesar de que el esquema de asunción de riesgos del programa de compras del BCE (tan solo un 20% compartido entre todos los Estados miembros de la zona euro y el resto asumido por los bancos nacionales de cada país) podría haberse interpretado como un paso en falso en la integración de la zona euro, al no mutualizarse todos los riesgos. De momento, con sus compras de hoy, los inversores parecen dar la razón a Mario Draghi, quien preguntado sobre la posibilidad de que este reparto fragmentado de los riesgos ante el posible impago de parte de la deuda comprada por el organismo central pudiera restar efectividad a la medida ha recordado que no existen dudas sobre el impago de ningún país de la zona euro y se ha mostrado abierto a cambiar el esquema de asunción de riesgos si era mal recibido por el mercado.

Cuando se habla del posible riesgo de impago de parte de la deuda comprada por el BCE todas las miradas conducen a Grecia.También cuando se establece el grado de inversión como el rating mínimo para comprar activos, lo que podría llegar a dejar fuera al país heleno y a Chipre, catalogados como bono basura. Draghi ha recordado que para comprar bonos de Grecia este país deberá estar bajo el cobijo de un programa de asistencia europea. Además, como el programa establece el límite de que el BCE no podrá adquirir más del 33% de la deuda de un emisor, nivel que ya cumple el banco central con los bonos griegos, por lo que la deuda helena no podría entrar en el QE europeo, al menos, hasta julio, cuando cumple parte de la deuda helena en manos del banco central. A pesar de ello y de la incertidumbre que despiertan las elecciones griegas del domingo, ayer el bono heleno a una década baja hasta el 8,96%, su nivel más bajo desde que el país fue llamado a las urnas.

 Deuda alemana en mínimos

Como se esperaba, las compras de deuda del BCE se repartirán en función del peso de cada país en su capital. Esto deja a la deuda alemana como la más beneficiada por los nuevos estímulos del banco central.El interés del bono germano con vencimiento a una década cae hasta su mínimo histórico del 0,44%, en un movimiento a la baja de su rentabilidad (inverso al alza del precio) que se repite en todos los tramos de deuda alemana, ya que el bono a 30 años ofrece una exigua rentabilidad del 1,15%.

El anuncio de Mario Draghi de que comprará bonos con un amplio rango en cuanto al vencimiento de los mismos (de dos a 30 años) también ha provocado nuevos descensos en la rentabilidad de la deuda que cotizaba ya a tipos negativos, es decir, aquella que compran los inversores a pesar de que no reciben una rentabilidad por ella, sino que la pierden si esperan al vencimiento. Así, el bono alemán a tres años cae hasta el –0,12%. En la misma situación se encuentran los bonos a tres años de Francia (–0,045%), Holanda (–0,048%) o Finlandia (–0,027%).

La anomalía de los tipos negativos no es exclusiva de la deuda soberana considerada de más calidad. Hoy, el euríbor a un mes sigue en el –0,04%, nivel al que había caído en la víspera del encuentro del consejo de gobierno del BCE. Es la primera vez en la historia que esta referencia se sitúa en terreno negativo a causa del exceso de liquidez que el banco central ha puesto en el mercado hasta ahora, y que se incrementará notablemente a partir de marzo con el programa de compra de deuda anunciado por MarioDraghi.

Los inversores compran hoy deuda de los países de la zona euro con mayor calificación crediticia porque el BCE comprará toda clase de activos. De ahí que la rentabilidad del bono francés a diez años haya caído hasta el 0,61%; su homólogo belga baje hasta el 0,71%; el austríaco, hasta el 0,5% y el finlandés hasta el 0,45%.

En los plazos largos también se registra un aumento del precio de la deuda. Aun así, Juan Gómez Bada, socio y director de Inversiones de Avantage Capital, avisa de que “lo normal sería que, en el medio plazo, los tramos largos de deuda soberana cayeran de precio (subiera su interés) porque con esta medida de Draghi habrá más inflación y más crecimiento”. Es decir, si el plan de estímulos del BCE tiene éxito logrará que aumenten las expectativas de inflación, que es el objetivo final del banco central, y eso conduciría a una subida de tipos que afectaría a la deuda a plazos largos. Así lo cree también Anthony Doyle, director de inversiones del área de renta fija de MA, quien considera que lo normal es que “a largo plazo, creemos que las rentabilidades de la deuda pública aumentarán en el momento en que las medidas adoptadas ayer empiecen a repercutir positivamente en la inflación”.

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