Elecciones europeas: El efecto Tsipras

La candidatura de Alexis Tsipras a la Presidencia de la Comisión Europea por parte del Grupo de la Izquierda Unitaria Europea significa no sólo un golpe de efecto, sino la voluntad, por parte de las fuerzas a la izquierda de la socialdemocracia, de presentar una alternativa europeísta sólida a la actual política neoliberal de la Unión Europea.

La candidatura del político griego, líder de Syriza, representa un antes y un después para la izquierda alternativa.
Tsipras no reniega en ningún caso de la unidad europea ni del euro, sino que plantea una alternativa de izquierdas a la construcción de Europa. Significa que por fin que la izquierda alternativa opta por una política en positivo, alejada de la típica actitud negativa que le había caracterizado durante muchas décadas.

Tsipras y Syriza significan un soplo de aire fresco para la izquierda alternativa. La imagen de juventud y frescura de un discurso político claro y comprensible son muy importantes. El fenómeno de Tsipras y Syriza tiene una especial importancia al surgir de Grecia, quizás el país más castigado por la crisis y por las políticas impuestas por la Troika. En Grecia, un pequeño partido, una coalición diversa de grupos de izquierda heredera del KKE-interior (PC eurocomunista), se ha erigido en torno a la figura de Alexis Tsipras en la alternativa al bipartidismo de Nueva Democracia y PASOK (derecha y socialdemocracia) imperante durante décadas en la política griega. Hoy en Grecia la alternativa de Syriza parece destinada a ganar las próximas elecciones a la derecha y sustituir al frente de la izquierda a un casi desaparecido PASOK, que a estas alturas da sus últimas bocanadas políticas como socio menor de la derecha de ND del primer ministro Samarás.

Tsipras-Syriza lo ha planteado claro en Grecia y ahora lo amplía al conjunto de la UE. Hay que dar una alternativa radical a la actual crisis derivada de unas políticas de austericidio que sólo han hecho que sumir a muchos países en la pobreza social y el paro.

El temor que causa Tsipras dentro de las élites que mandan en Europa es similar a la esperanza que provoca entre los sectores más progresistas. Hay que recordar la campaña contraria a Tsipras y favorable a los responsables de la grave situación creada en Grecia (ND y PASOK) por parte de los poderes europeos. ¿Cómo hay que juzgar el apoyo a los causantes de la corrupción frente a un político limpio de la izquierda? Sin duda es el miedo a una política alternativa.

La propuesta europea de Tsipras (Manifiesto Tsipras: mi idea para Europa ) trata de levantar una alternativa frente a las políticas de la austeridad a ultranza de la derecha europea del PPE y los liberales, y el silencio y la falta de alternativa, cuando no complicidad, de la socialdemocracia. Una alternativa centrada en recuperar el carácter democrático de Europa, en una Europa de los ciudadanos y no de los mercados (los poderes financieros especuladores), en una Europa de los derechos sociales y no de los privilegiados.

Por ello propone reforzar las instituciones que tienen una base de legitimidad democrática como son el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales. El Parlamento Europeo debe ser el centro de la democracia política europea, se debe dotar de más competencias y poderes en cuanto a las decisiones de la Unión Europea, ha de ser un instrumento de control democrático del Consejo Europeo y la Comisión Europea. Para Tsipras, y la izquierda alternativa europea, la actual austeridad no garantiza la salida de la crisis, es la crisis. Es necesario acabar con las actuales políticas austericidas para hacer otras que impulsen la reconstrucción económica centrada en el empleo, la tecnología y las infraestructuras. Se trata de salir del círculo vicioso de la recesión y el incremento de la deuda, y que permita la creación de puestos de trabajo y la recuperación económica. Se trata de hacer en el ámbito europeo algo similar a lo que se hizo con Alemania al final de la guerra. Algo similar a lo que significó el “New Deal” en cuanto al relanzamiento de la economía europea. Hay que establecer un acuerdo europeo sobre la deuda y su pago, similar al que se hizo en 1953 con Alemania, estableciendo condiciones y plazos que no impidan la recuperación económica y la lucha contra el paro. Las propuestas económicas de relanzamiento económico europeo, que propone Tsipras y la izquierda alternativa, son coincidentes con propuestas efectuadas desde la CES (Confederación Europea de Sindicatos) e incluso desde el sindicalismo alemán.

Por todo ello, y para garantizar el destino del euro y la prosperidad europea, propone un cambio radical del papel del Banco Central Europeo que haga la función de un verdadero Banco Central. El BCE debe poder financiar el programa de recuperación y también a ser prestador de dinero como último recurso a los Estados miembros, y no sólo como hasta ahora a los bancos privados que después especulan comprando deuda pública a más interés.

La propuesta de Tsipras es estimulante y tiene credibilidad, lo cual ya se traduce en los propios sondeos electorales que prevén un crecimiento electoral de la izquierda alternativa en el Parlamento Europeo. Pero hay que reforzar este camino y, en este sentido, habría incluso que plantear una redefinición de las familias políticas en Europa formando un frente común de las fuerzas de la izquierda alternativa y ecosocialista y su acompañamiento por parte del sindicalismo europeo. Y con la voluntad de convergencia con una socialdemocracia que quiera apostar por dotar a la Unión Europea de una perspectiva política real de izquierdas.

El efecto Tsipras ha conseguido incluso crear ilusión en una sociedad como la italiana, donde el PD de Renzi parece perdido para la izquierda. Allí se ha conformado una propuesta de candidatura surgida de la izquierda civil, sindical e intelectual, que bajo la denominación “Otra Europa con Tsipras” quiere presentarse el 25 de mayo, encabezada por Bárbara Spinelli, hija de uno de los fundadores de la CEE, y que tiene el apoyo de partidos de izquierda como “Refundazione Comunista” o “Sinistra, Ecología e Libertà”.

En España ya se ha conformado una lista que engloba diversas pluralidades en el entorno de IU, ICV, Anova y con incorporaciones sindicales y sociales. Evidentemente no engloba todo que lo que sería deseable. Hay todavía que luchar contra sectarismos y personalismos en los ámbitos sociales y políticos de la izquierda renovadora, pero sin duda se presenta como una opción concreta de cambio con voluntad unitaria y con crecimiento garantizado, que puede concretar la respuesta al rechazo social a las políticas de la derecha europea y española.

Las elecciones al Parlamento Europeo y las posteriores elecciones en Grecia pueden confirmar un cambio político de profundización hacia una Unión Europea más democrática y defensora del modelo social europeo.

Como dice Alexis Tsipras “La Unión Europea será democrática o dejará de existir. Para nosotros, la democracia no es negociable”.

*Manel García Biel es miembro de la Comisión de Control Confederal de CCOO.

Fuente: http://www.economiadigital.es/es/notices/2014/03/elecciones_europeas_el_efecto_tsipras_52135.php