Volver a aprender a dar las gracias

Ahora voy a contarles algo. Yo he de aprender de nuevo a dar las gracias. Las GRACIAS con mayúsculas y me he dado cuenta de que no sé hacerlo. No sé cómo trasladar mi enorme gratitud a las personas e instituciones por conseguir, hace seis meses que mi vida ( y la de mi familia) no se partiera en dos.

¿Cómo le agradezco a aquella chica que llamase por teléfono al 112 cuando vió el accidente?  ¿Cómo le explico que gracias a ella ( y su marido) empezó una cadena de acciones que llevaron a vivir a mi hermana en vez de a morir ?

¿Qué le digo a esos profesionales de la SAMU que le hacían hablar, para comprobar todo el rato que podía respirar por sí misma?  ¿Cómo agradecer a ese sistema maravilloso que en sólo siete minutos la llevó del accidente a un hospital de primer nivel? Y los bomberos? Acudieron a ex carcelarles…. Todo sucedió tan rápido!

Mi hermana luchó intensamente contra la muerte en la intervención quirúrgica posterior. Muchos de los que están leyendo esto deben tener hermanas o hermanos. Piensen en ellos por un segundo en ese otro “lado”. Estoy segura que se han estremecido y han querido quitarse esa visión de la cabeza como quien mata un mosquito, rápido porque duele.

Mi ejemplo, mi valerosa hermana mayor le ganó la batalla a la parca ¿Gracias a quién? Pues a unos profesionales (enfermeras, anestesistas, cirujanos, médicos) que hicieron su trabajo de la manera más magistral que existe. Devolviendo a su familia a una hermana, hija y madre: viva.  

Viva y débil, pero de volverla a estar sana se encargaron el resto de profesionales. Cada dia, cada uno en su horario la cuidaban, limpiaban, curaban, medicaban y hasta la hacian reír….

Hoy mi hermana está viva, recuperada y disfruta cada segundo al máximo. Ha vuelto a sonreír y yo aún a día de hoy no sé cómo dar las gracias. Cartas, flores, bombones y abrazos se me quedan cortos.

Necesito vuestra ayuda. Por favor, cuando pongáis vuestra salud en las manos de los profesionales sanitarios, dadles las gracias, de mi parte, de parte de mi familia. No existe manera de compensar a ningún ser humano que haya salvado la vida de otro, ni con todo el oro del mundo.

Démosles al menos nuestro reconocimiento, nuestra admiración, nuestro respeto, a ellos y a todos los que tienen en algún momento la responsabilidad profesional de velar por nuestras vidas… y nos las devuelven intactas. No hagamos de esa rutina extraordinaria algo ordinario.

Ayudadme a darles las gracias. Hemos de volver a aprender a hacerlo.   GRACIAS!

María Sánchez de Mora Vidal. 

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/opinion/la_voz_del_lector/Volver-aprender-dar-gracias_0_2936106363.html