Prestigiar la figura del experto contable

Si yo les pregunto quién es el contable de su empresa, ustedes me dirán que es aquella persona que les lleva la contabilidad. Y si yo les pregunto ahora qué título acredita que es contable, posiblemente se haga el silencio y no les venga a la mente el nombre de ninguno en particular.

Sí pensarán en el título universitario de esa persona, en los conocimientos que ha adquirido en sus estudios previos en la universidad, probablemente junto a una formación específica adicional y que esa persona es la que lleva muchos años en la empresa al frente de esta labor, recogiendo mucha experiencia y conocimientos. Pero lo cierto es que en este país, a diferencia de otros como Alemania, Portugal o Francia, y también en diversos países anglosajones y de América Latina, no existe, hasta la fecha, una regulación para dicha figura. Me refiero a la figura del experto contable. Cierto es que en determinados grados universitarios y títulos propios y oficiales académicos se imparte formación específica en materia contable. Pero esto no conduce al reconocimiento oficial de esta figura como tal.

Ahora, preguntémonos el porqué es buena dicha acreditación tanto para el economista como ejerciente libre, el de la empresa o el docente, así como para las empresas que cuentan con sus servicios. Para los primeros supone un marchamo de calidad y, por tanto, un reconocimiento diferenciador en este entorno global y cada vez más competitivo en el que vivimos. Poder decir que has superado una acreditación respaldada por una institución con criterios objetivos, transparentes y rigurosos supone un plus de calidad para cualquier profesional y una mayor diferenciación frente a los demás. Máxime si la institución que te acredita, como es el caso del Consejo General de Economistas, es conocida, respetada y apoyada por toda la profesión.

Por otro lado, las empresas, y su obligación de rendición de cuentas anuales. Una información que estará a disposición de los agentes vinculados directa o indirectamente a la empresa, cuya utilidad a estas alturas queda fuera de duda y que pretende mostrar la realidad de cómo lo están haciendo y en qué situación económico-financiera se encuentran. Con independencia del tamaño de las empresas, que sí importa, por ejemplo, a efectos de una rendición de mayor información contable, las cuentas anuales que estas transmitan al exterior tienen que ser fiables. Al igual que sucede con la mujer del César, no solo deben serlo sino también parecerlo. Si no muestran la imagen fiel, pierden su utilidad.

Contar con profesionales que puedan acreditar que han superado unos filtros de calidad, que siguen formándose, y en consecuencia están permanentemente actualizados, debiera garantizar en mayor medida la calidad de la información que se suministra. Debemos recordar además, que en el supuesto de que la empresa tenga la obligación de presentar un informe de auditoría, las cuentas anuales de la empresa contarán con la revisión de un experto, como es el auditor. Pero, si hablamos de esa gran mayoría de empresas que no tienen obligación de presentar dicho informe, ¿quién garantiza la imagen fiel de esas cuentas? (y no nos referimos, evidentemente, a quien las firma). En consecuencia, contar con profesionales acreditados y, por tanto, altamente cualificados, que siguen formándose, garantiza en mayor medida la calidad de la información y puede suponer una mayor reputación frente a los agentes vinculados a la empresa a los que antes nos referíamos.

Un perfil aproximado, pero no cerrado atendiendo a la diversidad de casuísticas, de quién se aproxima al perfil del experto contable es el de un profesional altamente cualificado en materia de contabilidad y que aúna formación pasada, presente y futura (en su necesidad de formación continua), con reconocida experiencia en el tema que nos ocupa y que conoce la realidad empresarial, porque la ha analizado, elaborando informes o dictámenes u otros estudios de carácter técnico/científico. Viene a ser el de un profesional al que usted le encargaría, por ejemplo y simplificándolo mucho, un informe sobre la situación de una empresa. Hablamos de una figura que podría llevar a cabo diversos trabajos. Entre ellos, por ejemplo, que pueda asesorar a las pymes en distintos frentes (algo en sintonía con el interés creciente de los profesionales europeos de menor tamaño en los últimos años por ofrecer más servicios y de calidad a sus clientes); elaborar dictámenes periciales; realizar trabajos de valoración; elaborar informes especiales y entre ellos un informe de procedimientos acordados; llevar a cabo la formulación de cuentas y cálculos y revisiones parciales de información contable, por ejemplo, para entidades financieras; entre otros, por citar algunos de ellos.

Esta sociedad necesita, cada vez más, de profesionales muy preparados y permanentemente actualizados. Máxime en un entorno cambiante y global como el que vivimos y al que antes nos referíamos. La contabilidad, y su normativa, también se encuentra inmersa desde hace muchos años en este continuo proceso de cambio y actualización, a nivel nacional e internacional. Sirva como ejemplo la reciente reforma de la Directiva Contable Europea de 2013 y que entrará en vigor en 2016. El haber hecho muy bien los deberes en este país nos permite afirmar que estamos preparados para el global contenido de la misma. No obstante, un buen profesional no puede caer en el error de creer que sabe lo suficiente.

Por todo ello, el Consejo General de Economistas considera que las organizaciones y los usuarios de la información financiera demandan una figura profesional que dé garantía de calidad en asesoramiento contable y en informes de expertos que no requieren de la intervención de auditores de cuentas. Sin duda, es necesario reconocer y prestigiar la figura del experto contable en España, como ya sucede con la del auditor. Y así, este Consejo General, con su registro de expertos contables acreditados, seguirá apostando decididamente por dicha figura.

Marcos Antón Renart es director Ejecutivo de Economistas Contables del Consejo General de Economistas (EC-CGE).

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