Por la boca… Que Dios reparta suerte

Tras la victoria de Pedro Sánchez y su regreso al despacho de Ferraz, la frase taurina, tan repetida estos días en plena feria de San Isidro, viene muy a cuento.

Va a hacer falta mucha suerte para lidiar el toro de un Partido Socialista destrozado, de un grupo parlamentario en cueros, de una oposición sin más rumbo que las mociones de censura fantasmas (de hacer el fantasma) y de un Gobierno necesitado de apoyos al que se le viene encima –o se lo ha echado encima el propio Gobierno- el problema del independentismo catalán.

Nuestra democracia –escasita de realidad y huérfana de sentido común- tiene estas cosas. Setenta mil ciudadanos afiliados a un partido, los que han votado a Pedro Sánchez –algunos de los cuales son tan poco de fiar que avalaron a un candidato y votaron a otro- ponen en apuros la propia democracia, la estabilidad política, la posibilidad de un gobierno normal y la marcha de la economía.

También Mariano Rajoy va a necesitar suerte. Se acabó el mínimo entendimiento que había con el PSOE de la Gestora y ahora va a tener que enfrentarse, sin un apoyo firme y estable ni de Ciudadanos ni del PNV, a un socialismo arriscado, dividido y a remolque de Podemos. A Rajoy, según algunos maestro de administrar silencios y dosificar tiempos, se le ha venido encima Pedro Sánchez y Puigdemont le obliga a definirse más allá del refugio de las ilegalidades.

El socialismo está en manos de quien han querido la mayoría de los militantes, pero eso no quiere decir que esté en buenas manos, ni siquiera en las menos malas posibles. La mayoría no siempre tiene razón y los socialistas han vuelto a caer en el pozo que les llevó al desastre electoral.

Y el problema está en que la política española -con la amenaza del independentismo y un populismo fuera de órbita, no puede permitirse el lujo de no tener una izquierda normal y civilizada.

Pedro Sánchez se va a encontrar al llegar a su antiguo despacho con los problemas que él mismo creó. Con los restos del naufragio que provocó y, por los visto hasta ahora, sus capacidades son más bien limitadas por muchos puntos de diferencia que le hayan devuelto a la calle Ferraz. 

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/opinion/tribuna_libre/boca-Dios-reparta-suerte_0_2933706604.html