Por la boca… No solo del cupo vive Urkullu

Apenas se han apagado los ecos de la aprobación del presupuesto de 2017 y del voto favorable del Partido Nacionalista Vasco para que el Gobierno pudiera sacarlos adelante y cuando todavía andan por ahí los costos que ha supuesto ese voto, ya está sobre la mesa el techo de gasto para 2018, que ha aprobado el Gobierno en un Consejo de Ministros, inusualmente en lunes, y la urgencia de una negociación para obtener los votos necesarios que lo saquen a flote.

Y cuando se hacen las cuentas y se analizan los posibles apoyos parlamentarios, aparece el fantasma del acercamiento de los presos de la ETA al País Vasco. Se trata de una reivindicación casi histórica del PNV que ahora puede que vea la oportunidad de apuntarse un tanto importante de cara a la sociedad vasca, sobre todo en espera de elecciones. Urkullu lo sabe y, lógicamente, tratará de sacar tajada, esta vez, no tanto en euros como en forma de negociación política.

Para lograrlo cuenta con el tanto innegable de la práctica desaparición de la banda terrorista, aunque muchos de sus componentes se nieguen a pedir el perdón que en, según que ámbitos, se considera necesario para cualquier concesión a quienes cumplen condena por asesinatos y extorsión.

Para Mariano Rajoy los tiempos son peores porque, a la perentoria necesidad de la aprobación del techo de gasto, se unen unas fechas poco propicias a cualquier negociación en torno a los presos. El recuerdo de Ortega Lara y su secuestro criminal e inhumano y el del asesinato, colmo de vileza y de vesania, de Miguel Ángel Blanco, reavivan en la sociedad española la oposición frontal a cualquier concesión a los terroristas.

Si en el transcurso de las negociaciones entre Rajoy y Urkullu, están en medio los presos de la ETA, el resultado y los acuerdos, los que sean, habrá que explicárselos muy bien a la opinión pública.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/opinion/tribuna_libre/boca-solo-cupo-vive-Urkullu_0_2958904087.html