Por la boca… La campaña de las europeas

Dice González Pons que ojito con el voto, que luego pasa lo que pasa. Lleva razón en lo de saber a quién se vota y por qué se le vota. Lleva razón en decir que el voto de los ciudadanos tiene que ser medido y pensado y que no se puede tomar a beneficio de inventario, pero a quienes tendría que llamar la atención el político del Partido Popular es a sus propios colegas, a los políticos de todos los partidos, a quienes hacen los programas y a quienes tienen que ponerlos en marcha.

Como siempre que se habla de estos asuntos, salen a colación las palabras de Tierno Galván cuando dijo –se supone que con toda su mala intención- que los programas electorales están para no cumplirlos. Y a la vista está que llevaba razón.

Es ahí donde podría haber puesto el punto de mira González Pons. No tanto en que el ciudadano tenga cuidado con lo que vota y a quién vota sino en procurar que los votados cumplan con lo que han dicho en la campaña electoral.

La razón es muy simple. Tal y como funcionan los partidos políticos –lo de la transparencia y la democracia interna es pura utopía- el único elemento con el que cuentan los ciudadanos para saber lo que cada uno quiere o puede hacer una vez en el poder, es el programa.

Naturalmente dentro de un programa hay cosas y cosas. Hay asuntos que son fundamentales y otros que pueden resultar más accesorios y cuyo incumplimiento tenga menos importancia o no sea tan exigible. Pero en lo fundamental, en las ideas madres de una u otra formación, de cualquier ideología, el ciudadano tiene todo el derecho a exigir seriedad en el cumplimiento y honradez en la puesta en marcha de lo que se ha dicho que se iba a hacer.

Por eso bien está que se llame a los ciudadanos a votar con responsabilidad, pero mucho mejor estaría que los políticos cumplieran con lo que dicen.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/opinion/tribuna_libre/boca-campana-europeas_0_2232376767.html