Oxígeno para la economía: el Brent, el euro y la prima inyectan 18.000 millones

El riesgo de recesión de la zona euro y el más que posible enfriamiento de los principales socios comerciales amenazaban después del verano con llevarse por delante la senda de crecimiento que la economía española inició a mediados de 2013. Cuando todos los factores parecían aliarse en su contra (debilidad en Alemania y Francia, recesión en Italia, la caída del PIB en Japón y la revisión a la baja del crecimiento en Latinoamérica), el desplome del precio del petróleo, la depreciación del euro y la rebaja de los costes de financiación han surgido como contrapesos para ofrecer una inyección muy importante a la economía española en 2015.

Los cálculos realizados por este periódico, que suman además los 5.300 millones de rebaja procedentes de la reforma fiscal que entrará en vigor el próximo 1 de enero, ofrecen un resultado final de 17.396 millones. Un excedente que roza los 18.000 millones si también se le une un más que probable crecimiento de las exportaciones fuera de la zona euro. Todo ello puede servir para cubrir posibles desviaciones del déficit, en especial el autonómico, o incluso para aprobar estímulos o nuevas prestaciones, que se añadan a la anunciada ayuda para parados de larga duración sin cobertura. Todas estas decisiones se adoptarán además en un año plagado de citas electorales, en el que el Ejecutivo se puede ver tentado a aprobar estímulos con el único fin de ganar votos.

El desplome del petróleo

El precio del barril de crudo tocó máximos anuales el 20 de junio cuando alcanzó los 115,06 dólares. Desde esa fecha emprendió un desplome que le ha llevado a rozar los 70 dólares, un 39% menos en apenas seis meses. Para evaluar el verdadero impacto que ha tenido en la economía española, el cálculo hay que hacerlo en euros. Si se aplica el cambio actual respecto al dólar, el resultado es que el 20 de junio, el barril de Brent, de referencia en Europa, cotizaba a 84,5 euros y ayer se situaba en 57,6 euros, un 32% menos.

Si el crudo se mantiene en los niveles de esta semana, el ahorro por compra de energía superará los 10.600 millones en un año

En el cuadro macroeconómico que el Ejecutivo envía a Bruselas con sus previsiones macroeconómicas se estimaba un precio medio del crudo para 2015 de 79,5 euros por barril. España consume 1,3 millones de barriles de petróleo al día (486 millones de barriles al año) y a ese coste la factura energética por compra de crudo se elevaría a 38.637 millones de euros. Si ese cálculo lo hacemos con la cotización actual, la partida desciende hasta los 27.993, lo que representa un colchón de 10.644 millones de euros. Este se dejará notar en las compras que tengan que hacer la Administración o las empresas en su quehacer diario, así como el gasto en calefacción o en gasolina de los particulares.

Rafael Pampillón, profesor de Economía en el IE Business School, asegura que el impacto más apreciable será el que hogares y empresas tengan mayor renta disponible. “Las familias van a tener que dedicar menos presupuesto a gasolinas y las empresas tendrán menos costes energéticos, lo que les va a liberar beneficios que pueden usar para autofinanciarse ante el estrangulamiento del crédito”, apunta. La depreciación del crudo rebajará los ingresos fiscales en la partida que grava a los hidrocarburos, aunque, a juicio de Pampillón, se verá compensado por el aumento de la recaudación en Sociedades y en IVA, ante el más que previsible avance del consumo.

La depreciación del euro

El Ejecutivo preveía que el cambio del euro con el dólar se mantuviera en el entorno de 1,30. En paralelo al petróleo alcanzó máximos anuales en junio (1,36) e inició un descenso que le ha llevado a estabilizarse en las últimas semanas en el entorno de los 1,24 dólares. El ahorro que se puede obtener a través de esta partida es menos tangible, pero no por ello menos importante. Un euro depreciado abarata las exportaciones fuera de la zona euro y hace más competitivos nuestros productos frente a los precios que pueden ofrecer compañías americanas, asiáticas o africanas. Pampillón remarca que el abaratamiento del euro va a suponer un aldabonazo para la entrada de inversión desde fuera de la zona euro. “Va a tener un impacto significativo en los flujos que vengan de EE UU, Latinoamerica o Asia, ya que tendrán más euros por cada dólar que tengan”. Asimismo señala que ese mayor poder adquisitivo también puede servir para reactivar las compras en el sector inmobiliario, en el que los extranjeros están adquiriendo cada mes que pasa un mayor protagonismo.

Almudena Semur, coordinadora del Servicio de Estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE), apunta que el abaratamiento del euro conllevará un encarecimiento de las importaciones, que en la actualidad crecen muy por encima de las exportaciones ante el tirón de la demanda interna. “Al encarecerse las importaciones se puede producir un efecto sustitución (compra de producción nacional en lugar de extranjera), lo que sin duda también puede compensar ese efecto de encarecimiento”, subraya.

Ese fenómeno de sustitución de las compras al exterior tuvo su mayor exponente en marzo de 2013, en el que la economía española obtuvo el primer superávit comercial de su historia. El Ejecutivo lo achacó al efecto sustitución, mientras que los expertos lo justificaron por el desplome de las importaciones, en caída libre ante la falta de pulso de la demanda interna.

Un impacto beneficioso del abaratamiento del euro se puede dar en el caso del turismo. La depreciación del euro también abarata el coste de los viajes que realizan los turistas de esas áreas geográficas antes citadas. Una buena noticia por tres razones. La primera es por la necesidad de diversificar los mercados emisores de turistas, ya que más de la mitad de nuestros turistas siguen procediendo de la Unión Europea, la zona que va a crecer menos en los próximos años, según los cálculos de la Organización Mundial de Turismo. La segunda es que supone un incentivo añadido para los turistas de mercados de alto poder adquisitivo, como Oriente Medio o China, ya que abarata el coste del viaje y les permite gastar más dinero durante sus estancias. Precisamente a los visitantes de esas dos zonas está dirigido el plan nacional de turismo de compras, presentado recientemente por las secretarías de Estado de Comercio y Turismo. La tercera es que abarata el coste para los turistas británicos, que se ha consolidado durante la crisis como el mercado más importante para España, con cifras cercanas al 25% del total.

La prima de riesgo

Los Presupuestos del Estado para 2015 auguran que habrá 885.000 millones de deuda en circulación De esta cantidad, 202.000 millones corresponden a deuda nueva (155.000 millones en vencimientos y 47.000 millones en déficit) y 683.000 millones en deuda ya emitida. La rebaja de los costes de financiación tendrá impacto exclusivamente sobre la primera partida, ya que la segunda partida no se ve beneficiada por la bajada de la prima de riesgo. El Ejecutivo augura en los Presupuestos que el interés del bono a diez años para 2015 se situará en el 2,6% y en la actualidad está en el entorno del 1,9%.

En términos absolutos, la ganancia para el próximo ejercicio sería de 1.452 millones, al pasar de un coste de 5.252 a 3.797 millones por el coste de la nueva deuda. Una cifra que se añade a los 5.000 millones de euros de ahorro registrado este año. Pampillón apunta que el abaratamiento del coste de financiación es un dato muy importante para las empresas y la mejora de su financiación. “El principal efecto de la bajada de la prima de riesgo puede ser el hecho de que las empresas vuelvan a acudir al mercado de bonos, tanto para emitir como para refinanciarse”, apunta.

La reforma fiscal

Los cálculos realizados por Hacienda establecen un ahorro para los ciudadanos de 5.300 millones de euros para el próximo ejercicio. En la memoria económica de los proyectos de ley que modifican el IRPF y el impuesto sobre sociedades, los dos tributos más importantes, augura que la rebaja fiscal en ambos impuestos será de 3.857 millones. La primera será una inyección muy importante para los asalariados y se empezará a notar en las nóminas desde el 1 de enero de 2015, mientras que la segunda liberará parte del dinero que las empresas destinaban a su factura fiscal y servirá para impulsar la inversión, estancada desde el inicio de la crisis.

Previsiones

Los expertos revisan al alza su previsión de avance del PIB y la gran mayoría augura que España crecerá en el entorno del 2,5% el próximo ejercicio

El programa de estabilidad que España remitió a Bruselas después del verano fue catalogado por las instituciones comunitarias y por los expertos como de excesivamente optimista al recoger unas previsiones de crecimiento muy por encima de la media de la zona euro (1,2% en 2014 y 1,8% en 2015%) en un contexto en el que se iba a aprobar una rebaja fiscal que sacaría 9.000 millones de las arcas públicas en dos años. Fuentes comunitarias apuntan, sin embargo, que las previsiones de déficit posiblemente se cumplirán más por el impacto que los incrementos impositivos aprobados desde 2011 tendrán en la recaudación que por las rebajas fiscales previstas para 2015 y 2016.

La rebaja fiscal llevó a los expertos a valorar antes de verano que España no llegaría al objetivo de déficit este año (5,5% del PIB) y que mucho menos lo haría en 2015, cuando el desfase entre ingresos y gastos tiene que llegar al 4,2% delPIB. Pampillón también compartía esa opinión, pero considera que la inyección de 18.000 millones de euros será más que suficiente para cumplir lo prometido ante Bruselas. “Si se alimenta ese circulo virtuoso, la economía española puede cumplir las optimistas previsiones incluidas en el cuadro macro. Será posible entonces crecer al 2%, crear empleo e incluso estar a salvo de un posible enfriamiento de la zona euro. Creo que con las actuales condiciones no va a haber recesión, pero sí un estancamiento en la zona euro”, resume.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, calcula que todos esos factores provocarán un crecimiento adicional del PIB de entre medio punto y un punto en los próximos cuatro a seis trimestres. Ángel Laborda, director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), apunta que está actualmente revisando al alza sus previsiones de crecimiento para el año que viene. “Funcas auguraba un crecimiento del 2,2% y el panel de Funcas estimaba un avance del 2% en 2015. Esas cifras serán superiores en los próximos días”, avanza. En la mejora, además de todos los factores citados con anterioridad, Laborda apunta a una mejor evolución de la zona euro y a la aceleración de la caída de los precios, que elevará la renta disponible para hogares y empresas. Las previsiones que maneja Funcas apuntan a que la inflación podría cerrar el próximo año con una media anual de -0,3% o -0,4%. “No estoy de acuerdo con aquellos que dicen que el problema de la deflación se acentúa con esa caída de precios. Yo lo considero como un maná caído del cielo, ya que libera renta que puede ser utilizada para consumir más o para ahorrar. No hay riesgo de deflación”.

 

Bruselas se muestra más tolerante que nunca

España disfrutará en 2015 de un margen presupuestario mayor que hasta ahora gracias a la millonaria cosecha que reportarán factores como la reducción el paro o la bajada de los intereses de la deuda, pero también por la mayor tolerancia de la Comisión Europea hacia sus números rojos.

Bruselas se da prácticamente por satisfecha con los ajustes llevados hasta ahora y con los previstos para 2015. En la revisión del presupuesto español para el año que viene, la CE solo ha detectado una posible desviación del déficit de cuatro décimas. Pero el organismo reconoce que puede tratarse de una discrepancia de cálculo que tal vez no se materialice. Ayer mismo, el comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, insistió en que España dispone de plazo para ajustar el déficit hasta 2016, lo que permite todavía un año de tregua. Y recalcó la sintonía con Madrid.“No percibo ninguna crispación en las relaciones entre la Comisión y el Gobierno español”.

A España también le favorecerá la reinterpretación del Pacto de Estabilidad que la Comisión tiene previsto aprobar en 2015. Moscovici insistió ayer en que no se trata de ampliar el margen de maniobra, sino de clarificarlo. Pero la necesidad de recuperar la inversión ofrecerá nuevas oportunidades de expansión fiscal, sobre todo, en países como España que han acometido buena parte de las reformas reclamadas por Bruselas.

El Gobierno de Mariano Rajoy conocerá en primavera con más exactitud el margen de maniobra que le concede Bruselas. Será entonces, cuando la Comisión revise el nuevo Plan de Estabilidad y la evolución del déficit excesivo. El examen preliminar de la semana pasada ya ha dado por aprobado el ejercicio de 2014. Para 2015, Bruselas echa en falta todavía algunos recortes adicionales. Pero la Comisión admite que tal vez no sean necesarios porque a menudo el comportamiento fiscal de la economía española suele ser mejor de lo esperado en los cambios de ciclo y porque se ha reducido la factura presupuestaria del desempleo, dado que los parados de larga duración han ido perdiendo su cobertura.

El último factor a favor de España en 2015 se llama Francia, donde la CE debe librar la verdadera batalla de los ajustes. Si París, como parece probable, logra una prórroga para ajustar el déficit, Rajoy dispondrá de más margen en su año de revalida electoral. Pero si Bruselas multa a Francia en marzo…

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