Oportunidad para impulsar el empleo

Las empresas de distribución comercial aseguran que en la inminente campaña de Navidad, que arranca en noviembre y cierra pasada la jornada de Reyes, será en términos de empleo cuantitativamente mejor que la de 2007, la última antes de que llegase la crisis a España. Desde luego se trata únicamente de la ocupación eventual generada por la actividad navideña, puesto que los niveles generales de empleo distan todavía mucho de aquellos existentes antes de 2008. En todo caso, es una nada despreciable señal de que hay un movimiento de fondo en la demanda interna que comienza a arrastrar a la economía, y que puede tomar el relevo a la potencia que el sector exterior ha demostrado en los últimos trimestres.

Debe tomarse con cautela este tipo de comportamientos del empleo, puesto que se trata de ocupaciones coyunturales, pero deben analizarse para detectar las tendencias del mercado de trabajo y de otras variables económicas. Llama la atención el hecho de que una buena parte de la generación de empleo eventual se concentra en empresas destinadas al comercio electrónico, algo que existía antes de la crisis, pero muy limitado cuantitativamente. Algo está cambiando en los hábitos de compra de los españoles si depositan su confianza en las plataformas de ecommerce, y que seguramente tiene que ver, tanto con el atractivo del precio como con la seguridad y la rapidez de distribución.

En términos macroeconómicos las estimaciones que revelan las empresas sobre la contratación para los dos próximos meses confirman que el crecimiento de la economía prosigue ahondando su todavía débil raíz, de la mano tanto de la mejora general de unas expectativas en las que la preocupación por la pérdida del empleo ha descendido, como del hecho de que hay un colectivo creciente con renta (el empleo ha avanzado en mil personas diarias en los últimos doce meses). Además, este optimismo empresarial, fundamentado en estimaciones de la demanda privada, refuerza la tendencia del crecimiento y parece esquivar la amenaza de ralentización que Europa proyectaba sobre España. El propio ministro de Economía vaticinaba ayer que el PIB estaría creciendo en el cuarto trimestre del año al mismo ritmo que en el tercero, un 0,5%, lo que contribuiría a consolidar un avance de crucero del 2% interanual.

Pero serán los primeros meses del año próximo los que han de confirmar si la tendencia de la demanda doméstica es firme. Será entonces cuando la primera reducción de los impuestos llegue a las nóminas de los particulares con carácter permanente, y su reacción será determinante para la suerte del crecimiento económico y los ingresos públicos en 2015. Un impulso adicional al crecimiento para agilizar la creación de empleo permanente debe llegar por nuevas políticas de liberalización para incrementar los niveles de inversión privada, tanto empresarial como familiar.

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