No habrá más rebajas de precios

El ministro de Industria, Turismo y Energía, José Manuel Soria, avanzó el miércoles que el Gobierno ha creado una comisión interministerial para estudiar medidas para que las bajadas del precio del petróleo se transmitan más rápidamente a la economía real. Ese mismo día, la ministra de Fomento, Ana Pastor, instó a navieras y aerolíneas a bajar sus tarifas aprovechando el desplome del barril de Brent. De hecho, Pastor convocó ayer a los representantes de estos dos sectores a una reunión el día 22 en el Ministerio de Fomento con el fin de explorar vías para bajar los precios.

Un mensaje directo a las empresas que descartan, por distintos motivos, que pueda haber más rebajas. Las petroleras rechazan la mayor y consideran que el hundimiento del precio del crudo (ha pasado de 115 a 48 dólares en siete meses) ya se había transmitido íntegramente en diciembre al surtidor. En segundo lugar, recuerdan que el coste de la gasolina está compuesto por dos elementos: impuestos y los costes de las empresas (compra, logística, comercialización y gastos financieros). De hecho, el primero es el que ha crecido con fuerza desde el inicio de la crisis, como consecuencia de las múltiples subidas de impuestos ligadas a los hidrocarburos, que ha llevado a que el 58,5% del precio de venta de un litro de gasolina sin plomo (datos a 12 de enero) venga de la carga impositiva y el 48% en el caso del gasóleo. Los cálculos realizados por la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) revelan que todas las subidas de impuestos –dos alzas del IVA y el céntimo sanitario, entre otros– han provocado desde 2009 un incremento en el precio final de 13 céntimos por litro en la gasolina y el gasóleo, un 24% y un 30% en términos porcentuales.

El BAF, instrumento de las navieras para reflejar mejor las variaciones

Un sector en el que los vaivenes del valor del petróleo podrían verse reflejados más rápidamente con respecto al de las aerolíneas es el marítimo. En el comercio internacional, uno de los elementos que conforman las tarifas es el llamado Bunker Adjustment Factor (BAF), es decir, un factor de corrección de la distorsión debida a las fluctuaciones en el precio del crudo.

“Es un parámetro que resta cuando el petróleo baja y suma cuando el crudo sube. Cada naviera puede actualizarlo cuando quiera, es decir, las hay que lo hacen en tiempo real mientras que otras lo aplican en un plazo de tiempo más o menos largo con respecto a la variación del precio del barril”, explican desde la Asociación de Navieros Españoles (Anave).

Esto sí, el BAF, que se introdujo por primera vez en los fletes marítimos en 1973 debido a la crisis petrolera, no es un elemento constitutivo de las tarifas de todas las compañías.

Las empresas más grandes, sin embargo, explican en sus páginas web los criterios de cálculo de este factor y proporcionan información acerca de las variables que intervienen en la fórmula aplicada.

El principal argumento que defienden las compañías para rechazar futuras bajadas de precio es el estrecho margen que les ha dejado el real decreto de febrero de 2013, que modificaba la ley de hidrocarburos para contener las subidas de precios. En la norma, se limitaban los contratos en exclusiva de las petroleras con las estaciones de servicios en el tiempo y se les impedía hacer recomendaciones de tarifas. “No podrán contener cláusulas exclusivas que fijen, recomienden o incidan en el precio de venta al público”, apunta el apartado 1b del artículo 43. Desde las compañías, consideran que esta medida les ha restado margen de maniobra frente a sus gasolineras de bandera, tanto para subir precios, como para bajarlos.

Las aerolíneas, con las manos atadas

“El precio del combustible es un factor decisivo en la estructura de costes de las aerolíneas, al oscilar su peso entre el 30% y el 40%, dependiendo tanto de las rutas gestionadas por cada compañía, como de la flota”, afirma una portavoz de la Asociación de Compañías Españolas de Transporte Aéreo (Aceta), de la que forman parte Iberia, Vueling, Air Europa y Air Nostrum, entre otras. Es, por lo tanto, entendible que, según esta organización, las aerolíneas manejen este factor “con mucho cuidado”, sobre todo al considerar que el margen de beneficio en la aviación civil se sitúa en un 1%-3% en las épocas de mejor coyuntura económica.

La razón por la que las tarifas aéreas no se ven afectadas directamente por la caída brutal del precio del crudo es la contratación a futuro por parte de las compañías de seguros de cobertura de combustible a un precio fijo con entidades financieras. Es un mecanismo que se revela muy útil en el caso de una tendencia alcista del precio del oro negro, al reducir los riesgos y ofrecer estabilidad. “En casos de descenso significativo como el actual, sin embargo, impide a las compañías beneficiarse de estas caídas”, explican desde Aceta.

La portavoz incide en que cualquier decisión común de los asociados en temas de precios se configuraría como una posición de cártel que las autoridades de competencia podrían sancionar. “La capacidad de cada aerolínea para reducir o no sus tarifas depende del margen de maniobra que le permita la compra anticipada de combustible al precio fijo pactado en su momento con la entidad financiera”.

En este sentido, el presidente de Iberia, Luis Gallego, dijo ayer durante la presentación de Fitur que ve “difícil” una posible bajada del precio de los pasajes de avión por la caída del petróleo. “Algunas aerolíneas tienen ya contratado el combustible del próximo año o incluso de los siguientes cinco. Por eso, no creo que la caída del precio del barril de Brent se pueda traducir en billetes de avión más baratos”, aseguró. E incidió en que el desfavorable tipo de cambio del dólar complica todavía más un eventual abaratamiento. Por su parte, el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, aseguró que la compañía aérea del grupo, Air Europa, no puede bajar más sus tarifas. Según recalcó, la aerolínea tiene ya asegurado el 75% del combustible para este año.

La Asociación internacional del transporte aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) estimó hace un mes que, si el barril de combustible para la aviación se situara este año en 99,9 dólares y se mantuviera estable, las tarifas de ida y vuelta caerían un 5,1% a lo largo de este año.

Fuente: http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624601/s/42616efb/sc/42/l/0Lcincodias0N0Ccincodias0C20A150C0A10C150Ceconomia0C14213447870I579210A0Bhtml/story01.htm