Moncloa y Génova se reparten los papeles ante la corrupción: el partido, duro y el Gobierno, blando

Todo comenzó hace dos semanas, cuando  la sala de la Audiencia Nacional que instruye el caso Gürtel citó a Rajoy a declarar como testigo.

Esa decisión, no obstante, quedó tapada al día siguiente, con la detención de Ignacio González en el marco de la Operación Lezo. Una operación de la Guardia Civil que ha tenido otros damnificados, tanto judiciales como políticos, como es el caso de Esperanza Aguirre.

Ante estos acontecimientos, las reacciones de Moncloa y Génova han llamado la atención: no han parecido todo lo coordinadas que cabría esperarse. De hecho, han sido contradictorias. Así, el PP reaccionó de forma contundente contra el auto de la Audiencia Nacional, mostrando sorpresa, asombro y recordando que Rajoy ya había “explicado todo” sobre la Gürtel. Desde el Gobierno, por el contrario, se guardo silencio en un primer momento para después transmitir que el presidente no tenía ningún problema en ir al juzgado.

Lo mismo ocurrió días después tras la detención de González y la dimisión de Aguirre. En Génova los mensajes más repetidos fueron “quien la hace la paga”, en referencia al ex presidente regional; y un comunicado breve en el que se marcaron distancias con la ex lideresa y se insistió en que su marcha fue una “decisión personal”.

Rajoy, por su parte, interpretó otro papel. Habló de “la independencia de la Justicia” tras la llegada a prisión de González pero desde Moncloa se filtró que el presidente se había escrito con Esperanza Aguirre por SMS el día de su renuncia.

Una estrategia pactada

Esta diferencia de criterio entre el Gobierno y el PP provocó que, en la última semana, se especulara incluso con un nuevo choque entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, de falta de coordinación y mensaje único. Sin embargo, es todo lo contrario. Las reacciones, aparentemente contradictorias, forman parte de una estrategia coordinada.

Así lo explican a El Confidencial Digital dirigentes nacionales del PP, que añaden la siguiente reflexión:

— “Desde el auto de citación a Rajoy, todos estuvimos de acuerdo en que el partido tenía que mostrarse contundente contra esa decisión, pero el Gobierno no debía pronunciarse al respecto. Esa máxima se ha mantenido después con la Operación Lezo”.

Así, las fuentes consultadas reconocen que, desde el Ejecutivo y el PP, se ha aplicado un reparto de papeles consistente en que “desde Génova damos palos y desde Moncloa, zanahorias”.

El PP como “portavoz” de Rajoy

De esta forma, añaden, el Gobierno y el presidente, no se alejan de su papel institucional, pero transmiten, a través del partido, su sentir por los últimos acontecimientos: “Es evidente que Rajoy tampoco entiende por qué tiene que explicar ante el juez lo que sabe de la Gürtel cuando ya lo ha hecho, y está decepcionado con lo ocurrido con González y Aguirre, pero él no puede decirlo”.

Desde el partido, sin embargo, “reflejamos una opinión que es de todos, incluido la del presidente del PP”. Así, concluyen, “desde el partido actuamos como portavoz del Gobierno y de Rajoy, pero sin obligarle a pronunciarse sobre esos asuntos”.

Sobre la hipotética comparecencia del presidente ante el juez, Génova insiste en que el presidente de la sala de la Audiencia Nacional, Ángel Hurtado, es partidario de la video-conferencia, pero añaden que, si los otros dos magistrados consideran que es mejor que Rajoy acuda personalmente, “lo hará sin problema”.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Moncloa-Genova-reparten-corrupcion-Gobierno_0_2919308058.html