“Menos reglamentos de aceiteras y más eurobonos”

Henri Malosse (Montpellier, 1954) preside desde abril el Comité Económico y Social Europeo (CESE), un órgano consultivo de la Comisión Europea donde representantes patronales y sindicales aconsejan a Bruselas en materia socioeconómica. Malosse, que proviene del mundo patronal francés, ha visitado estos días España “para ver el impacto de la crisis y saber si la UE ha hecho lo bastante para apoyar los esfuerzos de la sociedad y saber en qué podría ayudar más”.

Pregunta. ¿Y cual es su veredicto? ¿Ha hecho Europa lo suficiente?

Respuesta. Evidentemente, no. Su respuesta ha sido sumamente insuficiente, sobre todo respecto a la solidaridad. La garantía juvenil, por ejemplo, es una buena idea, aunque las cuantías (6.000 millones de los que 1.800 son para España) son modestas. Pero el problema es que la UE es tan burocrática que la mayoría de ese dinero se pierde en trámites, consultores e informes. Sobre el papel hay atisbos de recuperación pero los asalariados, los parados, los pensionistas no lo perciben.

P. ¿Y políticamente, qué ha dejado de hacer Bruselas?

r. Es normal que existan diferentes intereses políticos entre España y Alemania . Y siento mucho que no se hayan aprobado los eurobonos, que no se haya mutualizado la deuda. En 2009 ya lo pidió el CESE y no me parece normal que España hoy en día tenga que pagar las causas de una crisis de la que no es responsable. ¿Quién ha incitado a España a endeudarse? ¿los bancos, los países de Europa del norte, Alemania entre otros? El sistema de los fondos europeos es también perverso, porque se han edificado catedrales en el desierto, como el aeropuerto de Ciudad Real e infraestructuras sobredimensionadas. Se tuvo la moneda única para conseguir dinero fácil e inflar la burbuja financiera pero para desinflarla ya no existe el euro.

P. ¿Debería ser Bruselas más laxa con el cumplimiento del déficit?

r. Totalmente. Europa entera no es la culpable, es Alemania en mayor medida. Ahora la señora Angela Merkel da muy buena nota a Mariano Rajoy por el déficit pero ella no es una maestra de escuela que tenga que dar notas y calificar, debería ayudar con su solidaridad, apoyando los eurobonos.

P. ¿Confía usted que la nueva Comisión que salga de las elecciones de mayor rectifique este mecanismo?

r. Sí. Si Merkel es coherente rectificará porque ha apoyado en público a la candidatura de Jean-Claude Juncker y éste apoya la mutualización de la deuda.

P. ¿Y no teme un gran auge del populismo en las próximas elecciones?

r. Hay un contraste entre la realidad de las opiniones públicas y las instituciones. En Francia eso se traduce en un auge de los partidos extremistas y en España no. Pero en Bruselas no se dan cuenta de ese divorcio entre política y ciudadanía. Los partidos no se dan cuenta de que hace falta un cambio radical y ninguno de los programas de los tres grandes partidos que concurren a las elecciones recoge esta propuesta.

P. En España, el CES –el organismo equivalente al CESE europeo– recibe numerosas críticas por su falta de utilidad…

r. Son críticas acertadas. Un organismo consultivo como estos tiene un poder enorme, siempre y cuando se utilice. Si no, es demasiado caro y no sirve para nada;sería normal que desaparecieran. Por eso yo procuro llevar alto y claro la voz de la sociedad a los círculos de poder.

P. ¿Qué es entonces lo que debe decir el CESE a la Comisión Europea?

r. Pues que es absurdo que durante toda la crisis haya seguido emitiendo reglamentaciones como la de las aceiteras, hacen falta menos reglamentos como ese y más eurobonos o leyes para reindustrializar de la economía.

También hay que llamar la atención sobre el hecho de que la Comisión ha gestionado la crisis como si fuera el Consejo de Administración de un banco, atendiendo solo a las curvas macroeconómicas, sin ninguna visión humana. Se pensó que solo mejorando la economía se salvaría a 25 millones de jóvenes parados y no ha sido así. Pueden convertirse en una generación perdida.

P. Y alguna receta para los gobieros nacionales?

r. Que abaraten la fiscalidad de las empresas. Soy partidario del flat tax rate. Un impuesto plano y bajo para las compañías en el entorno del 13%. Eslovaquia lo ha adoptado y Hungría lo va a hacer. Para ello Bruselas debe de alejarse de dogmas en esta materia y ser más pragmática.

Tres mensajes para Mariano Rajoy

Henri Malosse se entrevistó la semana pasada con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. A ese encuentro este dirigente empresarial francés acudió con tres mensajes. El primero de ellos consiste en “una felicitación y apoyo a su reforma laboral”. En este sentido Malosse animó a Rajoy a que emule a su homólogo galo, Francois Hollande, y firme un “acto de la responsabilidad” como el acordado en Francia entre el Gobierno y la patronal para que los empresarios creen un millón de empleos a cambio de una rebaja de cotizaciones sociales y una simplificación de las trabas administrativas a la contratación. Este primer mensaje ha despertado, no obstante los recelos de los representantes sindicales del CESE en España que han precisado públicamente que el respaldo de Malosse a la reforma laboral es a título personal y no en nombre del Comité que preside, donde los sindicatos rechazan esta reforma.

El segundo de los mensajes llevados a Rajoy fue una petición: “que entre en la coalición de ideas para que Europa haga las reformas institucionales necesarias para volver a funcionar”. Para ello, Malosse aconseja a los mandatarios europeos que “abandonen las reglamentaciones exageradas y prioricen la reindustrialización de Europa”.

Finalmente, el presidente del CESE expresó a Rajoy su solidaridad con los problemas fronterizos en España. “Habría que crear también un grupo para que Bruselas se mueva y cree un cuerpo europeo de guardias fronterizos, que alivie los problemas de países como España, Italia o Grecia”, concluyó.

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