Méndez adelantará su marcha y UGT abordará un fuerte ajuste

Que este iba a ser el último mandato de Cándido Méndez al frente de la UGT –donde es secretario general desde 1994– ya se sabía. El pasado año renovó el cargo y debía estar al frente del sindicato hasta abril de 2017. Sin embargo, el líder ugetista, está trabajando internamente para adelantar el próximo congreso ordinario a principios de 2016. Su intención es marcharse entonces pero, sobre todo, “dejar refundada” UGT, según sus propias palabras citadas por fuentes cercanas al líder sindical.

Como ha adelantado hoy el diario La Razón, así se lo comunicará mañana y pasado al Comité Confederal de UGT –máximo órgano de decisión entre congresos– en una reunión que se prevé tensa porque no todas las federaciones sectoriales ni las uniones regionales están de acuerdo con la citada refundación organizativa “que propone y está pilotando personalmente el propio Méndez”, añaden estas fuentes.

La intención de Méndez es que UGT reduzca notablemente la estructura de sus uniones regionales, porque de lo contrario considera que el sindicato tiene complicado su continuidad, según distinas fuentes conocedoras de la situación. Si bien, para poder acometer este adelgazamiento –que solo se puede llevar a cabo en un congreso confederal– el sindicato debe antes reducir también sus federaciones sectoriales.

Según el plan que manejan distintas cúpulas sectoriales se trataría de reducir sus actuales seis federaciones (metal y construcción; industria y agroalimentaria; transportes, comercio y hostelería; servicios de finanzas y comuniciación; servicios públicos; y enseñanza) a sólo tres: ndustria; servicios públicos y servicios privados.

Si bien para realizar estas fusiones de sus federaciones sectoriales, Méndez necesita un mandato del Comité Confederal, que es lo que intentará conseguir mañana y pasado, ya que según una resolución del último Congreso, con que una sola federación no quiera llevar a cabo esta reestructuración, podría vetarla. De esta forma, un mandato del Comité –donde los sectores tienen un 60% de representación y las uniones regionales, un 40%– daría luz verde a Méndez para llevar a cabo su plan.

De momento, ya hay dos federaciones –la de industria y agroalimentaria (FITAG) y la de enseñanza (FETE)– que no ven con buenos ojos la reducción de las seis federaciones sectoriales a solo tres, porque estas fusiones les supondrán, sin duda, perder cuota de poder en favor de una federación mayor. Y en el caso de la industria, quedarse como segunda federación por detrás de la de servicios.

A esta intención de refundar el sindicato, se añade la urgencia por limpiar la imagen del sindicato de los escándalos de malversación de fondos en la financiación de la UGT-Andalucía; la participación de directivos ugetistas en el escándalo de los ERE de Andaluzía; o la pérdida de fondos de formación con el nuevo sistema diseñado por el Gobierno. Todo ello ha contribuido también a la decisión de Méndez de adelantar el congreso ordinario más de un año y dejar el cargo antes de tiempo.

Dicho todo esto, en términos formales, el Comité Confederal de mañana, aún no podrá convocar el adelanto del Congreso Confederal sino que deberá hacerlo el Comité Confederal de junio o un comité que se convoque de forma extraordinaria.

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