Máxima alerta en Almadén de la Plata por la presencia del ‘violador del chándal’

La tranquilidad en esta pequeña localidad al norte de Sevilla, frontera con Huelva, se ha quebrado. Sus poco más de 1.500 habitantes, habituados a ocupar sus días entre los cultivos de cereales y olivos de los que viven, ahora tienen un problema más del que preocuparse: allí se ha instalado desde hace unas semanas el conocido como ‘violador del chándal’.

Manuel González salió de la cárcel a finales de noviembre gracias al fin de la ‘doctrina Parot’, derogada por el Tribunal de Estrasburgo unos días antes, y pese a que los informes médicos confirmaron que no estaba rehabilitado. Condenado a 169 años de cárcel, sólo ha estado 18 entre rejas.

Tras abandonar la prisión de centro penitenciario de Brians-II, en Sant Esteve de Sesrovires, en Barcelona, recaló en la localidad vecina de Martorell.

En esta ciudad catalana, el ‘violador del chándal’, que según la sentencia condenatoria sufre una parafilia sádica (desviación sexual), no pudo aguantar mucho tiempo por las presiones del pueblo. “Las manifestaciones a la puerta de su casa eran constantes. Nos juntábamos más de 2.000 personas allí”, asegura un vecino de Martorell testigo de los hechos.

La presión fue insoportable y en Navidades se mudó con su madre a Almadén de la Plata, donde nació. Allí ha decidido vivir ahora, sembrando el pánico entre los vecinos de esta localidad.

Pide que se vayan

José Luis Ortíz, el alcalde ‘popular’ de este pueblo, asegura a El Confidencial Digital que “como alcalde no le quiero aquí. Ya le he dicho a su madre que lo mejor para ellos y para todos es que se vayan. Que vayan a una ciudad más grande, donde nadie les conozca y donde puedan vivir mejor”.

De acuerdo con el relato del alcalde, los vecinos del pueblo tampoco le quieren. “Le evitan. No quieren verle por la calle y es un síntoma de intranquilidad para todos nosotros”, asegura. En realidad, se le ve poco. Vive encerrado en la casa familiar de la madre, a poco más de cincuenta metros de la plaza del pueblo.

La poca tranquilidad de la que goza Almadén de la Plata se la dan ahora las dos patrullas de la Guardia Civil que están circulando de forma permanente por el pueblo. Es todo un triunfo para el propio alcalde, que llevaba varios meses exigiendo al Gobierno que arreglaran la casa cuartel del pueblo (cerrada y deteriorada desde hace años) y que vuelva la Guardia Civil de manera permanente. Y si no, que le permitan dotar a la ciudad de Policía Local.

No se ha rehabilitado y puede reincidir

Dos patrullas

Pero, hasta ahora, ni una cosa ni otra. Sin embargo, la llegada de Manuel González, carnicero de profesión, lo ha cambiado todo. “Ahora hemos conseguido que dos coches de la Guardia Civil estén permanentemente aquí y se les vea por el pueblo constantemente. Antes no teníamos nada, ni policía local ni nada”, asegura el alcalde.

“Mi petición de que se arregle la casa cuartel sigue en pie porque no puede ser que no tengamos aquí ni un efectivo de ningún cuerpo policial. Pero de momento me han enviado a estas dos patrullas”, explica.

¿Será suficiente? De momento, mientras el ‘violador del chándal’ apura sus últimos meses con los ingresos del paro, vive encerrado. Los vecinos del pueblo no repiten las manifestaciones a las puertas de su casa que se hacían en Martorell para que se fuera. Pero viven en permanente alerta.

Manuel González, de 51 años, no se ha rehabilitado y se le ha reconocido un alto grado de reincidencia.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/seguridad/Maxima-Almaden-Plata-presencia-violador_0_2225777426.html