Más capacidad para fusiones y adquisiciones

La reactivación de la economía internacional se hace esperar y, con ella, el relanzamiento del mercado de fusiones y adquisiciones. Tras la crisis más larga y profunda de la economía moderna, las corporaciones han ajustado tamaño y capacidades, han mejorado –o están en ello– sus compromisos financieros y han optimizado sus costes. Una gran mayoría de compañías tiene ahora menor tamaño que en los años de vino y rosas previos a la crisis y las que se han sabido adaptar cuentan con un potencial desconocido en años. Los procesos y los medios se han mejorado como una cuestión de supervivencia, los gastos se han limitado y, en muchas ocasiones, se han retomado unos objetivos que irresponsablemente se habían olvidado, como el de poner al cliente en la cima de las prioridades. Igualmente, la calidad, la excelencia, la innovación y la productividad se han colocado un poco por encima de la rentabilidad, igual que el compromiso medioambiental y el crecimiento sostenible.

 

En este nuevo paradigma empresarial al que se enfrentan los ejecutivos tras la crisis no van a faltar las fusiones y adquisiciones como vías de crecimiento. Y es el sector tecnológico, con las telecomunicaciones a la cabeza, el que está abriendo el fuego tanto a nivel nacional como internacional, pero el proceso se va a extender al resto de sectores. El mercado está calentando motores tras un 2013 timorato en nivel de transacciones y a la espera de la recuperación, según las conclusiones del reciente estudio Global MA Predictor de KPMG, que analiza la actividad global del mercado de fusiones y adquisiciones.

El mismo informe, no obstante, destaca un notable aumento de la confianza para realizar operaciones, algo que se observa principalmente en la subida del precio de las acciones. Las capitalizaciones de mercado se han elevado de forma muy importante el último año, una señal de las expectativas que se abren, y la mejora de ratios como la deuda neta sobre el ebitda ponen de manifiesto cómo se está incrementando la capacidad de las empresas para realizar múltiples transacciones. Ese ascenso de la confianza está aún a la espera de reflejarse en los niveles globales de transacciones. Pero las salidas a Bolsa, principalmente en Reino Unido y Estados Unidos, ya están en pleno apogeo, y ya hemos contado en estas páginas que en España se está formando cola para salir al parqué en los próximos meses.

La expectativa para 2014 es claramente positiva. El citado estudio indica que el apetito inversor de las empresas más grandes del mundo es claramente mayor ahora que 12 meses antes. Una mayor capacidad de compra y las muchas oportunidades que ha dejado la crisis son un importante acelerador, al que se suma la presión de los mercados sobre los grupos con más liquidez.

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