Madrid, París y Lisboa lanzan su propia unión energética

La cumbre europea celebrada hoy en Bruselas dio el visto bueno al plan de inversión con el que la Comisión Europea, presidida por Jean-Claude Juncker, pretende movilizar casi 300.000 millones de euros durante los próximos tres años. España, Francia y Portugal aprovecharon la ocasión para dejar clara su intención de destinar al mercado energético gran parte de los recursos que logren captar de ese plan.

La declaración del interés tripartito se materializó momentos antes de la cumbre europea en una reunión previa entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el presidente de la República francesa, François Hollande, y el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho.

Fuentes diplomáticas indicaron que el compromiso formal podría cerrarse durante una cumbre de los tres países el próximo mes de febrero en Madrid, cuando ya se conozcan las normas que regularán el funcionamiento del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas, el órgano que a partir de julio de 2015 canalizará los avales del llamado plan Juncker.

Antes, a principios de año, el departamento de Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Energía, tiene la intención de convocar una reunión en Bruselas de los gestores de las redes eléctricas de España (Red Eléctrica), Francia (RTE) y Portugal (REN), que serían las tres compañías encargadas de construir buena parte de las infraestructuras.

Las propuestas deberán ser revisadas y avaladas por un grupo de expertos vinculado a la Comisión y al BEI, que en principio darán preferencia a los proyectos con un valor añadido europeo y económicamente rentables.

Rajoy, Hollande y Coelho ya recibieron esta tarde el respaldo de Juncker, que asistió a la cita de los tres mandatarios. El equipo del presidente de la Comisión, dio inmediatamente la bienvenida a la primera iniciativa tangible de un plan de inversión en el que Bruselas se juega buena parte de su decreciente prestigio.

“No olvidemos que el objetivo último del plan de inversión es la gente: cómo asegurar que los 25 millones de personas que no tienen empleo encuentran un puesto de trabajo”, subrayó el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, durante su participación en la cumbre.

España, como país que copa casi una cuarta parte del paro europeo, se perfila como uno de los principales destinatarios del plan Juncker, que pretende utilizar 16.000 millones de euros del presupuestos europeo y 5.000 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para atraer inversión privada de hasta 100.000 millones de euros anuales entre 2015 y 2017.

En el caso de España, el acuerdo con París y Lisboa resulta esencial, pues los principales proyectos impulsados por Madrid consisten en interconexiones eléctricas con Portugal y eléctricas y gasísticas con Francia. La propia Comisión, en una preselección que no tiene carácter vinculante, ya ha identificado como aspirantes a financiación los proyectos para aumentar la capacidad de la red eléctrica de la interconexión a través de Cataluña; ampliar la capacidad de los transformadores de la interconexión eléctrica por el País Vasco; y reforzar la interconexión con Portugal a través de la provincia de Pontevedra.

“Los ingenieros ya están estudiando el mapa”

El Gobierno español observa con indisimulada reticencia el llamado plan Juncker, pero está decidido a aprovecharlo para lograr el histórico objetivo de conectar el mercado eléctrico español con el europeo. “Los ingenieros de Red Eléctrica Española (REE) ya están estudiando el mapa para decidir por qué zona de los Pirineos es más conveniente hacer una nueva interconexión”, señalaron fuentes de Moncloa que reconocieron haber estado hoy mismo en contacto con la empresa española encargada de gestionar la red.

España dispone en la actualidad de cuatro interconexiones, pero con una capacidad total de apenas el 3% de la generación eléctrica. A principios de 2005 entrará en funcionamiento una quinta interconexión a través de Cataluña, fruto de un acuerdo entre los Gobiernos de Nicolas Sarkozy y José Luis Rodríguez Zapatero. Esa nueva infraestructura doblará la capacidad de interconexión, pero continuará lejos del objetivo del 10% pactado por la UE para 2020. El Gobierno de Mariano Rajoy logró en la cumbre europea del pasado mes de octubre el compromiso de Bruselas para cumplir ese objetivo de una vez por todas y ampliarlo hasta el 15% en 2030.

La promesa de la Comisión Europea comenzó esta tarde a materializarse, con el respaldo al acuerdo de Madrid, París y Lisboa, y su predisposición a financiarlo con el plan Juncker de inversión (300.000 millones de euros en tres años).

España ha presentado un primer borrador para ese plan con propuestas de inversión de hasta 53.000 millones de euros. De esa cantidad, España sugiere inversiones en interconexiones eléctricas por valor de 10.500 millones y de 1.000 millones en gasísticas.

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