Las grandes empresas toman la Cámara de Comercio de España

La nueva Cámara de Comercio de España arrancó con toda la pompa propia de un acto de gran relevancia institucional. A la constitución del Pleno, compuesto por 78 miembros, acudieron el ministro de Economía, Luis de Guindos; el de Industria, José Manuel Soria, la de Fomento, Ana Pastor, y el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, que estuvieron arropados por la gran mayoría de los presidentes de las empresas del IBEX 35. La única que no estuvo presente fue la presidenta de Santander, Ana Botin, que estuvo representada por el director general de la entidad, Enrique García Candelas.

Bonet quiere que sea una palanca de “recuperación, crecimiento y progreso”

En el auditorio del Ministerio de Economía y Competitividad estuvieron presentes César Alierta (Telefónica), Francisco González (BBVA), Florentino Pérez (ACS), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Dimas Gimeno (El Corte Inglés), Isidro Fainé (CaixaBank), Pablo Isla (Inditex), Antonio Huertas (Mapfre), Isaac Andik (Mango) o Antonio Brufau (Repsol), entre otros. La presencia de estos directivos solemnizó el aterrizaje de las grandes empresas en la gestión de la nueva Cámara de Comercio. En las anteriores etapas, las multinacionales solo contaban con ocho “notables” en un pleno constituido por 96 miembros. En la nueva etapa cuentan con 28 representantes en el Pleno y constituyen el núcleo central del Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio de España, un organismo de nueva creación, que será el encargado de gestionar los planes de internacionalización y de competitividad en el exterior y cuyos integrantes no recibirán ninguna remuneración, al igual que los del Pleno. La mitad del Comité, cuya vicepresidenta primera será Ana Botín y cuyo tesorero será Simón Pedro Barceló (Barceló), son integrantes de las grandes empresas (Fuertes, Iberdrola, ACS, Técnicas Reunidas, Volkswagen, Repsol, Inditex, Corte Inglés, Caixa Bank, Telefónica, Indra, BBVA, Planeta y Asisa). Una sobrerrepresentación que no ha sentado bien entre las organizaciones empresariales como CEOE, las pymes o los autónomos.

La candidatura encabezada por José Luis Bonet, presidente de Freixenet y nuevo presidente de la Cámara de Comercio de España, contó con 67 votos a favor (88,2% del total), un voto nulo y ocho en blanco. El máximo dirigente asume la gestión de un organismo que bajo la dirección de Manuel Teruel ha perdido la mitad de sus empleados (de 3.000 a 1.600), un sacrificio que reconoció en su discurso. El presidente de Freixenet apuntó que el nuevo pleno supone una apuesta por un nuevo modelo de Cámaras “para convertirlas en palancas de recuperación, crecimiento y progreso”. Ahora le tocará coordinar el trabajo de 88 cámaras en España y 33 en el exterior, cuyo principal objetivo será “ofrecer servicios a todas las empresas, en especial a las pymes”, reforzar su salida al exterior a través de la aplicación de los planes de internacionalización y competitividad y gestionar las partidas que reciban a través de los fondos estructurales.

Reunión del CEC con la CNMC

En la constitución del pleno también estuvo presente Fernando Casado, director general del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), otro lobby empresarial formado por las 15 multinacionales más grandes de España y tres representantes del Instituto de la Empresa Familiar. Posteriormente Casado, junto a la mayoría de los presidentes presentes en el acto, se trasladó desde el Ministerio de Economía a la sede central de Telefónica, donde tuvieron un encuentro confidencial con José María Marín Quemada, presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este encuentro, de carácter confidencial y avanzado ayer por El País, sirve para que los presidentes de las grandes corporaciones compartan impresiones con el invitado.

 

Un crecimiento adicional del PIB del 1%

El ministro de Economía, Luis de Guindos, recalcó en su intervención la necesidad de que el sector exterior siga creciendo y aportando a la economía española, tal y como ha hecho desde el inicio de la crisis económica. Todo ello pese al repunte de la demanda interna (consumo de los hogares e inversión empresarial), que ha tomado el relevo de la externa. La primera contribuirá este año con siete décimas de crecimiento, frente a las seis décimas de la segunda. “Pese a ello, el sector exterior debe seguir siendo un referente y una fuente de crecimiento”, apuntó.

El principal obstáculo que se puede encontrar la economía española en esa senda de recuperación es una nueva recesión en la zona euro, un temor que se ha visto atenuado, según Guindos, por la conjunción de cuatro factores: los estímulos puestos en marcha por el Banco Central Europeo, el tono más neutro de la política fiscal, la depreciación del euro (que abarata las exportaciones fuera de la zona euro) y el menor precio de las materias primas, en especial del crudo (España es importador neto de petróleo, ya que compra el 99,8% de lo que consume). “El efecto de estas variables en el caso de España podría suponer un recurso adicional sobre el escenario base en los próximos cuatro o seis trimestres entre el 0,5 y 1 % del PIB”, subrayó.

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