La gran empresa marca el ritmo

El aumento de las ventas de las grandes compañías españolas constituye uno de los indicadores que evidencian con mayor claridad los efectos de la mejora económica en el tejido empresarial. El pasado mes de noviembre, los intercambios comerciales de las grandes empresas crecieron un 4,5%, lo que supone el decimosegundo mes consecutivo en positivo y el mayor incremento desde marzo de 2010. Las empresas aumentaron también sus plantillas casi un 2%, un repunte no visto desde 2008. Las razones de estos buenos datos, publicados por la Agencia Tributaria, son sencillos: un buen comportamiento no solo de las ventas interiores, sino especialmente de las exportaciones, que han crecido un 9%, y una recuperación del consumo de las familias en detrimento del ahorro, que ha decrecido un 9% en el tercer trimestre de 2014. Como consecuencia de ese aumento de la demanda, las empresas han tenido que comenzar a contratar más personal y lo han hecho dentro de los parámetros de moderación salarial que se corresponden con una economía cuyos signos vitales todavía son frágiles. Al lado de esta mejora en las ventas, las grandes compañías continúan avanzando en su propio proceso de desapalancamiento, que a mediados del año pasado les había permitido ya rebajar su deuda un 6% respecto al mismo periodo del año anterior. La estrategia para alcanzar ese objetivo de saneamiento financiero pasa por reducir de forma paulatina los créditos a largo plazo, que han caído un 8%, y apostar por la financiación a un año, que ha crecido un 1,5%. Este proceso de reorganización de la estrategia crediticia les está permitiendo reducir la dependencia bancaria a largo plazo sin renunciar a cubrir sus necesidades de capital para alimentar su actividad. A excepción del sector del consumo, este es el esquema que están siguiendo las grandes corporaciones, especialmente las que operan en el sector del petróleo y la energía.

La buena evolución que vive la gran compañía española constituye una excelente noticia, pero esta debería ir acompañada cuanto antes de un proceso similar en el resto del tejido empresarial, integrado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas. El principal obstáculo para que las pymes puedan aprovechar al máximo la mejora del consumo interno es la dificultad para acceder a la financiación, que en el caso de España y en este tipo de compañía resulta fundamentalmente bancaria y llega hasta el 80% de las empresas. El Gobierno acaba de iniciar en el Congreso la tramitación del proyecto de Ley de Financiación Empresarial, cuyo objetivo es mejorar el acceso de la pyme a los instrumentos de crédito, una tarea que también para el Banco Central Europeo es una prioridad. No en vano, tanto en España como en el resto de la zona euro, el grueso de la actividad comercial está en manos de las pymes.

Fuente: http://com.cincodias.feedsportal.com/c/33500/f/624601/s/422508e9/sc/36/l/0Lcincodias0N0Ccincodias0C20A150C0A10C0A80Ceconomia0C1420A74420A10I5478630Bhtml/story01.htm