Guindos redobla su apuesta por la moderación salarial

La economía española entró oficialmente en la crisis económica en el cuarto trimestre de 2008, cuando encadenó dos trimestres consecutivos con retrocesos del PIB (-0,8% en el tercero y -1,1% en el cuarto). Y así ha permanecido cinco años consecutivos hasta el tercer trimestre de 2013. Una fase depresiva en la que los salarios pactados en convenio, lejos de moderar su crecimiento o de bajar, crecieron con fuerza: un 3,60% en 2008, un 2,25% en 2009, un 1,48% en 2010 y un 1,98% en 2011. Solo a partir de 2012, el crecimiento de los salarios empezó a moderarse (un 1% en 2012, un 0,5% en 2013 y un 0,5% en 2014). Muchos analistas culparon a esas subidas de salarios entre 2008 y 2011 de los despidos masivos acometidos en los cuatro primeros años de la crisis.

Ahora la situación es radicalmente diferente. El PIB ha encadenado cinco trimestres consecutivos, la inflación está en mínimos históricos (ha encadenado cuatro meses en negativo) y los incrementos salariales llevan clavados en medio punto en los dos últimos años. En plena negociación entre patronales y sindicatos para negociar las subidas para los tres próximos ejercicios, el director general del Banco de España, José Luis Malo de Molina, medió en el debate a principios de semana al instar a las empresas más competitivas a subir salarios.

Preguntado por esta cuestión, el ministro de Economía, Luis de Guindos, abogó el miércoles por respetar la autonomía de las empresas a la hora de determinar la evolución de sus salarios. “El Gobierno no es quien decide los salarios en España y respeta totalmente la autonomía de las empresas”, apuntó durante su intervención en un acto organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y Deloitte. Sin embargo, pocos segundos después recordó a las empresas que quieran subir los salarios que la inflación está muy baja (descartó el riesgo de deflación) y que el año que viene entrará en vigor la reforma fiscal, con una bajada de impuestos que va a elevar la renta disponible de familias y empresas en 9.000 millones. Un mensaje claro a favor de que mantuvieran la moderación salarial,“fundamental durante los años de crisis para recuperar parte de la competitividad perdida”.

Guindos tampoco evitó el debate sobre la propuesta del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, de derogar el artículo 135 de la Constitución, que consagra como principio el equilibrio presupuestario, el déficit cero y la reducción de la deuda como prioridad. El titular de Economía recordó a Sánchez que el compromiso con el déficit y la deuda que recoge el artículo 135 de la Constitución hay que cumplirlo si se quiere formar parte del euro y no sólo porque esté en la Carta Magna. “Estoy convencido de que el líder actual del PSOE, por muy compleja que sea su situación entre (José Luis Rodríguez) Zapatero y Podemos, sin duda no quiere sacar a España del euro. Esté o no esté en la Constitución, hay que cumplirlo porque somos miembros del euro”, remarcó.

“Espero que no sea un compendio de planes E”

La conferencia de Guindos se produjo el mismo día en el que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentó el plan de inversión público-privada que prevé movilizar 300.000 millones de euros en los próximos tres años. Un plan que ha levantado muchas dudas entre los expertos por su impacto y que, a tenor de las primeras impresiones de Guindos, tampoco despierta mucho entusiasmo en el Gobierno español. “Espero que el plan Juncker no se convierta en un compendio de planes E (en alusión a los planes de obras municipales aprobados por José Luis Rodríguez Zapatero en 2009 y 2010) o un mero programa keynesiano con un efecto efímero sobre la actividad y un efecto prolongado sobre la deuda”, apuntó.

El ministro de Economía reconoció que hubiera preferido más dinero en capital y menos apalancamiento (la relación entre capital público y privado es de 1 a 15). “Lo más importante es identificar proyectos concretos para concretar el plan, algunos de los cuales pueden ser interesantes para España como los relacionados con las interconexiones eléctricas”, apuntó Guindos, quién recordó que España es el tercer país que más proyectos ha presentado para ser subvencionados.

Guindos consideró que no es tan importante la financiación del plan como la identificación de proyectos concretos que permitan reactivar la renta disponible y el empleo en Europa, “ya que ambos se encuentran en niveles inferiores a los de antes de la crisis, sobre todo en España donde han caído mucho”. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, remarcó ayer que el plan es “el mayor esfuerzo de la historia reciente de la UE” y permitirá crecer de nuevo después de “años de estancamiento”.

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