Estas son las comisiones que pagarás por tener una tarjeta de crédito

Las comisiones de las tarjetas de débito y crédito son uno de los gastos que debes tener en cuenta a la hora de utilizar el “dinero de plástico”.

Con el paso del tiempo y la guerra de las entidades por captar clientes, cada vez son más las tarjetas que han ido liberándose de las comisiones típicas. No obstante, para poder beneficiarse de ese tipo de exenciones suele ser necesario cumplir con determinado nivel de vinculación con nuestro banco, como, por ejemplo, tener domiciliada una nómina o pensión.

También existen raras excepciones en las que es posible contar con una tarjeta de crédito libre de comisiones para las operativas más habituales, aunque insistimos en que se trata de casos excepcionales.

Dicho esto, vamos a examinar las comisiones que puedes llegar a encontrarte, un factor muy a tener en cuenta a la hora de comparar tarjetas bancarias.

Éste tipo de comisiones eran muy frecuentes hace años y aún es posible encontrar casos en los que se cobran. Si te hayas en esta situación, lo más recomendable es que intentes buscar una entidad o alternativa distinta. No debería resultarte demasiado difícil.

Cuota de emisión y renovación o mantenimiento

Aunque no constituye, en sí misma, una comisión, consideramos oportuno mencionarla dado que se trata de un gasto ligado al uso de una tarjeta. Hoy en día no vale la pena contar con una tarjeta que tenga costes de emisión o renovación, a no ser que ofrezca otros beneficios notables, como pudiera ser la conocida American Express.

Comisión por duplicado

Puede aplicarse cuando extraviamos una tarjeta o solicitamos una copia para ser utilizada de forma alternativa. Habitualmente, los duplicados por extravío o robo de tarjeta suelen estar exentos. No así la solicitud de un duplicado.

Comisión por reintegro de efectivo

El reintegro de efectivo se realiza siempre con las tarjetas de débito. Por regla general, los bancos españoles tienen una política de no cobrar comisión por los reintegros que sus propios clientes hacen en los cajeros de la propia entidad o de la red de cajeros a los que ésta esté adherida. Incluso, ha habido que, en el pasado a eliminado las comisiones con independencia del cajero que se utilizara.

Sin embargo, hace algún tiempo, determinadas entidades, como la Caixa o el Banco Santander, comenzaron a aplicar una comisión de alrededor de 2 euros a aquellas personas que utilizaran sus cajeros sin ser clientes.

Comisión por reintegro en el extranjero

En este caso, estaríamos hablando de un caso similar al anterior, si bien el cajero en cuestión se hallaría fuera de España. Esta comisión es  bastante  habitual, aunque existen algunas raras excepciones, como la de EVO Bank.

Comisión por pago con tarjeta con una divisa distinta

Cuando procedemos a pagar con nuestra tarjeta una compra realizada en una moneda distinta del euro, nuestro banco nos aplica un cambio de divisa que incluye una pequeña comisión. Al estar ya incluida en el cambio de divisa, esta comisión suele pasar totalmente desapercibida, pero es muy frecuente.

Comisión por sacar dinero a crédito de un cajero

Esta operación tiene lugar por la utilización de la tarjeta de crédito para conseguir dinero efectivo a través de un cajero automático. Se trata de una comisión muy habitual y, a menudo, bastante costosa en términos de interés. Esto se debe a que, además de establecerse un interés elevado –por encima del 5%-, también se impone un importe mínimo de comisión –alrededor de 2 euros-. Dado que no solemos extraer mucho dinero de los cajeros, lo más frecuente es que se nos aplique el importe mínimo, el cual supone un interés muy elevado en comparación con el dinero conseguido.

Comisión por pago aplazado

La comisión por excelencia de las tarjetas de crédito actuales es la referida a los pagos aplazados. En realidad, no se trata de una comisión, sino de un interés sobre el saldo cuyo pago es postergado. La media nacional supera notablemente el 20% TAE, lo cual supone un interés muy superior al propio de un préstamo personal. Es por ello que, si prevemos que no vamos a poder liquidar el crédito dispuesto a fin de mes, lo más recomendable es solicitar al banco un pequeño préstamo personal. Los intereses que terminaremos pagando serán, probablemente más bajos. Esto tiene, no obstante, una excepción. Si las comisiones de apertura o estudio del préstamo tienen un importe mínimo, es mejor hacer cálculos antes de solicitar el préstamo. Si el importe adeudado es muy pequeño, aplazar el pago con la tarjeta podría resultar más rentable después de todo.

Comisión por descubierto o excedido

Este tipo de comisión se aplica, en realidad, sobre la cuenta corriente; es decir, cuando el saldo de la cuenta entra en terreno negativo después de liquidar el crédito dispuesto con la tarjeta durante el mes anterior. Hay que tener mucho cuidado con las comisiones por descubierto, dado que suelen implicar un mínimo importe, lo que hace que el interés pagado resulte desorbitado.

Comisión por reclamación de impago

Esta comisión suele ser de un importe fijo y tiene lugar de forma simultánea junto con la anterior. De nuevo, si el saldo en descubierto es bajo, el coste en términos de interés terminará siendo muy elevado. Conclusión, evita quedarte en números rojos.

Comisión por transferencia de fondos

Esta comisión es algo desconocida, debido a que la operativa que cubre es poco frecuente. Se aplica cuando se traspasan fondos desde una tarjeta a otra o a la propia cuenta corriente del titular de la tarjeta.

En definitiva, las comisiones de las tarjetas bancarias son más abundantes de lo que cabría esperar, teniendo en cuenta la moda entre muchos bancos de ofertas, tarjetas supuestamente libre de comisiones. Antes de realizar alguna de estas operaciones con tu tarjeta, asegúrate de que tu banco no te va a cobrar una comisión o, de hacerlo, comprueba el importe total que suponga.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/la_buena_vida/negocio/comisiones-pagaras-tener-tarjeta-credito_0_2935506422.html