El fracking, arma y víctima de la guerra del petróleo

El fuerte descenso del precio del petróleo se ha cobrado su primera víctima excelente en el mundo de la fracturación hidráulica, el llamado fracking. El multimillonario Harold Hamm, quien en EE UU fue pionero en la extracción de crudo y de gas a través de fracturas provocadas en la roca por medios hidráulicos y químicos, ha perdido más de la mitad de su fortuna en los últimos tres meses, alrededor de 12.000 millones de dólares (unos 9.730 millones de euros), debido a la guerra de precios.

Mientras el West Texas Intermediate (WTI) se desliza por debajo de los 70 dólares por primera vez desde 2010 y circulan rumores sobre la posibilidad de que este índice se hunda incluso hasta los 40 dólares, el CEO de la compañía petrolera Continental Resources prevé un frenazo en la producción estadounidense “hasta una recuperación de los precios”, dijo en una entrevista a Bloomberg.

La tendencia a la baja del precio del petróleo –un descenso del 35% en el último año– no tiene visos de moderarse, tras la negativa de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de rebajar su producción, decidida en la reunión de la semana pasada. De esta forma, algunos shale plays (proyectos de fracturación hidráulica), empiezan a perder rentabilidad.

Claves de la batalla de precios

LA FUERZA DE ESTADOS UNIDOS. Gracias al fracking, EEUU ha recortado la importación neta de petróleo unos 8,7 millones de barriles por día desde 2006, lo que equivale a la exportación de Arabia Saudí y Nigeria juntas. La consultora Citi prevé que EE UU consiga el equilibrio comercial en este mercado en 2018.

EL ‘NO’ DE LA OPEP. “Si bien se prevé que la demanda mundial de crudo aumentará en 2015, este ascenso se verá compensado por el aumento de la producción de 1,36 millones de barriles por día por parte de los países no pertenecientes a la OPEP”, declaró la organización, al rechazar una disminución de su producción por debajo de los 30 millones de barriles por día.

EL ESQUISTO. El objetivo del principal exportador, Arabia Saudí, es el de conseguir detener el crecimiento de la producción de esquisto.

LOS CÁLCULOS. “La resistencia del mercado de esquisto en EEUU puede revelarse mayor que la resistencia de la OPEP”, afirma el analista de Nomura, Alistair Newton. Si el WTI llegara a 60 dólares en 2015, este precio solo “haría disminuir la producción unos 500.000 barriles por día”, según advierte Citi.

De cara a los próximos cinco años, “algunas compañías petroleras están cancelando proyectos que requieren que el precio de equilibrio del petróleo esté por encima de 80 dólares el barril, dado que cubrir un precio superior se califica de reto en el mercado de futuros”, afirma el analista de Citigroup, Edward Morse.

Aún así, la creciente producción de petróleo de esquisto de EE UU –que podría pasar de los 4,5 millones de barriles por día actuales a los 9,2 millones en 2020, en el escenario más optimista de la consultora– no rebajaría su ritmo en el corto plazo, opina el mismo experto. De esta forma, la producción de petróleo a nivel mundial seguiría aumentando, lo que a su vez alimentaría el proceso de disminución del precio del petróleo.

“Serán necesarios seis meses entre una desinversión en las plataformas y la desaceleración de la producción”, señala el jefe de investigación en Energía del Investment Technology Group, Manuj Nikhanj. Lo que peligra son las explotaciones futuras, puesto que de momento el dinero ya invertido en los pozos activos sigue pesando. Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de Pimco, Greg Sharenow, dijo ayer que, para que se recortara la producción, el crudo tendría que caer otros 15-20 dólares. En este caso, “los primeros en hacer recortes serían las compañías petrolíferas canadienses, seguidas por los operadores de los nuevos yacimientos de esquisto estadounidenses, entre ellos Niobrara, South Central Oklahoma Oil Province y Mississippi Lime”, explicó. “De lo que se trata ahora es de llegar a un nivel de precio donde la producción continúa creciendo, pero a un ritmo más lento que en años anteriores”.

La decisión de la OPEP de no producir por debajo de los 30 millones de barriles por día, un nivel establecido desde 2011, podría revelarse un boomerang. Bien es verdad que el mayor exportador del cártel, Arabia Saudí, puede mantener de esta forma su cuota de mercado en Estados Unidos, pero los analistas subrayan que el abaratamiento del barril perjudica sobre todo a aquellos socios de la organización –Irán, Iraq, Libia y Venezuela entre ellos– cuyos presupuestos dependen de forma significativa del precio del crudo.

“Es mucho más fácil para las empresas acometer ajustes, que para estos países adaptarse a precios tan bajos”, dijo Hamm. De ahí que el CEO de Continental, una compañía que ha perdido el 50% de su valor en Bolsa desde agosto, rechace “el pánico”. “No es necesario”, asegura.

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