Cuando la gente se cabrea… que se prepare Coca Cola

El suceso me lo acaba de narrar un buen amigo que asistió atónito ayer a la escena. Llegó a una cafetería de Madrid y ocupó un asiento ante una mesa. Debía hacer tiempo, hasta que llegara la hora de una cita de trabajo que había concertado. Pidió algo al camarero, abrió el periódico y se puso a leer.

Habían pasado sólo unos minutos, cuando vio venir a dos chicas hacia su zona. Se sentaron en la mesa de al lado y llamaron al camarero. Mi amigo siguió a lo suyo, pero no pudo evitar escuchar el singular pedido que le hicieron:

— Una botella de agua para mí.
— Y para mí una Pepsi, dijo la otra. Nada de Coca Cola, que ya sabes que eso no se consume… menudos cabrones…

Mi amigo se quedó impresionado por el tono y por el mensaje. Pero como –de nuevo- el asunto no iba con él, volvió a su periódico. Entonces, llegó el colofón.

Apareció el camarero con una bandeja. Cuando estaba depositando el pedido en la mesa de las dos chicas, intervino un tercer protagonista que no había abierto la boca hasta ese momento. Mi amigo no había reparado en él.

Me lo describió como un profesional de unos 45 años, buena presencia, con pinta de ejecutivo. Tenía una media oficina desplegada (MacBook Pro, iPhone, iPad, mochila, varios tipos de cargadores, folios…) sobre una mesa más alejada a la suya, que lindaba por el otro extremo con las chicas.

Entonces, aquel caballero se dirigió a la que había pedido el agua:

— Perdona que me entrometa, pero no he podido evitar oír lo que decías antes. Y esto me interesa mucho. ¿Trabajáis en una de las embotelladoras de Coca Cola?

— No, no. Para nada. Pero nos jode mucho lo que están haciendo con los trabajadores. Una empresa que tiene tantos beneficios al año y los ponen en la calle sin pestañear… ¡Para ganar más! Los muy cabrones. Por eso, mis amigos y yo hemos decidido no consumir Coca Cola. Que les den…

— Ya. Pero entonces, sé coherente. El agua que os han servido también es de Coca Cola. ¿Lo sabías? Si quieres hacer un boicot en condiciones pide Bezoya, por ejemplo. Esa es una marca de Pascual. Pero la que tienes en la mesa la comercializan los de Coca Cola…

— ¿Cómo? ¿Qué dices? ¿Coca Cola también tiene agua? Lo flipo: no tenía ni idea. ¡Eh! ¡Camarero! Por favor, ¿te puedes llevar este botellín y me traes agua de Bezoya? Gracias.

Según me relató mi amigo, las chicas le preguntaron a aquel señor su nombre y estuvieron un buen rato agradeciéndole el gesto, el detalle que había tenido con ellas.

Este suceso da idea de la bola de nieve en la que se está convirtiendo este asunto para Coca Cola y sus embotelladoras. A todos los niveles. Un problema de comunicación al que ya hice referencia este lunes y que va a costar mucho trabajo reconducir.

En segundo lugar, muestra también el enorme poder de los movimientos ciudadanos, de la agitación social, del daño que puede causarle a una empresa un colectivo bien movilizado y unido. Es todo un aviso a navegantes.

Más en twitter: @javierfumero

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/blogs/la_espana_profunda/gente-cabrea-prepare-Coca-Cola_7_2221647814.html