CEOE se ha olvidado del empresario y tiene que recuperarlo

La noticia saltó hace apenas un mes y medio: un desconocido para la opinión pública, Antonio Garamendi (Getxo, Vizcaya, 1958), pero muy conocido dentro de la gran patronal CEOE iba a disputarle el cargo al presidente de esta organización empresarial, Juan Rosell, en las elecciones del próximo miércoles, 17 de diciembre. Desde entonces, Garamendi, un hombre procedente de la patronal del metal (Confemetal), actual presidente de Cepyme y experto en energía, ha viajado por toda España para visitar a las organizaciones patronales y explicarles los cambios que quiere hacer en CEOE. No le gusta que digan que es la “oposición” ni “el sector crítico”, pero se le ve muy ilusionado con hacer “una nueva CEOE”.

 

Pregunta. ¿Cómo será esa nueva CEOE que hará usted si gana?

Respuesta. La C de CEOE es de confederación, somos empresas que nos asociamos. Así, debemos de respetar lo que significa ser una confederación y eso es actuar de abajo a arriba. La parte más estratégica del plan que tengo para CEOE es la participación. Es un trabajo ingente porque hay muchas empresas pequeñas que no por ser pequeñas son menos importantes. Hay sectores importantísimos que tienen que tener su peso y su espacio. CEOE no son solo las grandes, que también…Hay que escuchar a todo el mundo porque aquí no sobra nadie.

Y el segundo punto que quiero poner en marcha es una mayor transparencia. Hay que tener una transparencia interna mucho mayor. Tenemos como ejemplo CEOE internacional, que se ha montado y desmontado y no sabemos nada de eso. También debemos tener más transparencia externa. Tenemos una obligación con la última E de CEOE, que es la palabra empresarial. Estamos obligados a poner en valor la figura del empresario, que está muy denostada.

Y el tipo de empresario que hay que poner en valor es ese que tiene hipotecada hasta la casa y a final de mes las pasa canutas porque no sabe cómo va a pagar las nóminas, que está preocupado por su financiación, la morosidad etc. Esta puesta en valor es fundamental y aunque parezca un objetivo teórico, creo que es práctico. Si hacemos esto, otra mucha gente se animará a emprender. En los últimos años nos hemos ido olvidando de los empresarios, y tenemos que recuperarlos. Estamos pensando más en las grandes corporaciones, que son fundamentales, pero aquí es fundamental todo el mundo.

P. ¿Cómo va a limpiar la imagen del empresario?

R. Empezando por nuestras organizaciones. CEOE forma parte de la sociedad civil en la que creo profundamente. En España el cambio va a venir de la mano de esa sociedad civil, y ahí los empresarios tenemos que estar al frente de la manifestación. Y empezar dando ejemplo.

P. Pero CEOE ha elaborado un código ético solo para su cúpula, que no obliga al resto de patronales…

R. Es verdad que el código ético parece más estético que ético. Está claro que tiene problemas de aplicación y creo que sí podría extenderse a todas las organizaciones. Pero además del código ético echo de menos otra forma de limpiar la imagen del empresario y es la generosidad del que lo ha hecho mal y se tenía que haber ido antes. Esos han hecho un daño muy importante.

P. ¿Cómo va a recuperar la influencia que tenía CEOE y que en los últimos años se ha visto mermada por otras organizaciones nuevas como el Consejo de la Competitividad?

R. El Consejo Empresarial para la Competitividad tiene su función. Con respecto a la marca España son las grandes empresas las que la llevan por todo el mundo. Esa es una labor magnífica que hacen y que hay que reconocerle.

Lo que tiene que recuperar CEOE, y no digo que la haya perdido toda, es independencia. Y aclaro que hablo de independencia pero manteniendo lealtad institucional. Así ganas prestigio.

P. ¿De quién es dependiente CEOE?

R. No depende de nadie, pero que se puede ser más independiente. Me refiero a que debe adelantarse a los acontecimientos, plantear situaciones y soluciones. Se trata de cambiar la actitud y convertirnos en punta de lanza en muchos temas. Se ha ido mucho a remolque.

P. ¿Y cree que la patronal se ha dejado llevar durante la crisis, mimetizada también por la pérdida de poder negociador de los sindicatos?

R. Creo profundamente en el diálogo social. Defiendo el sitio de los sindicatos. Es vital. Es un error inmenso demonizar a los sindicatos. Y creo que tenemos que volver a la senda del diálogo. Venimos de una crisis profunda en la que el Gobierno ha tomado medidas drásticas que han afectado a todos y lo ha hecho bien.

P. La relación de CEOE con las Cámaras también ha sido fuente de discordia ¿como ve su refundación?

R. No me meto con las Cámaras desde por su gestión. Lo que no puedo compartir es que con dinero público o con las famosas encomiendas, que aún no sabemos cómo van a quedar, se recuperen unas organizaciones que hacen competencia a otras privadas como CEOE.

P. A fecha de hoy parece que no hay un ganador claro para liderar CEOE. ¿Hay alguna posibilidad de integrar las dos candidaturas en una?

R. Si eso se produjera antes de las elecciones sería un pacto y, después, una integración. Por tanto, un pacto antes ni lo entiendo yo ni lo entendería la gente. Porque lo que pretendemos aportar frescura y debate, y hacerlo a través de una campaña limpia. Así que no vamos a tocar temas personales porque al fin y al cabo somos los mismos. ¿Después de las elecciones? Exactamente un minuto más tarde de que se cierren las urnas, somos exactamente todos los mismos y no hay que hablar ni de integración porque ya estamos integrados. Y al día siguiente, si yo soy presidente, que sepa todo el mundo que esta es la casa de todos y no para mandar sino para ponerme al servicio de todos. Y si no gano, que no va a pasar, seré el primero que le de la mano a Juan [Rosell], me pondré a sus órdenes y seré tan leal a CEOE como he sido hasta ahora.

P. Entonces, si no gana, ¿seguirá como presidente de Cepyme o convocará elecciones como le pide Rosell?

R. Esa petición es incomprensible. Cepyme es una organización independiente de CEOE. Tuvimos unas elecciones hace tres meses y por causas totalmente externas, hemos tenido que tomar la medida en función del código ético, y se reunieron los órganos directivos para aprobar la continuación. [Cepyme eligió a Antonio Garamendi presidente tras destituir a Jesús Terciado, imputado por corrupción]. Lo que mandan los estatutos es que el nuevo presidente se busque entre los vicepresidentes, y agote el mandato. No sé por qué hay esa presión para ordenar qué tiene que hacer Cepyme que es independiente. De hecho, no estoy usando Cepyme para mi promoción. Renuncié incluso a nombrar los vocales que votarán el miércoles. Soy presidente definitivo de Cepyme y así me ha ratificado el 93% de la Asamblea. Cuando me presenté a candidato de CEOE no era presidente de Cepyme: ha sido algo sobrevenido y lo estoy llevando con ajuste escrupuloso a los estatutos, y avalado con un estudio jurídico de qué es lo que había que hacer. Dicho eso, como presidente de Cepyme seré totalmente leal a CEOE.

P. Su programa propone revisar el convenio de CEOE con Cepyme ¿cómo?

R. A Cepyme hay que darle muchísima más cancha y voz propia. CEOE y Cepyme deben estar mucho más encima de los empresarios con cara y ojos. Y no hace falta cambiar el equilibrio de fuerzas porque son organizaciones complementarias.

P. ¿Cual será su modelo de dirección?

R. Habrá más vicepresidentes porque eso ayudará a aumentar la participación. También es fundamental tirar de todos los equipos directivos de las organizaciones, porque hay gente muy válida.

P. ¿Cree que CEOE ha descuidado la defensa de la unidad de mercado?

R. He echado de menos que CEOE no haya tenido un pronunciamiento tan sencillo como el de la unidad de España. Y no lo hemos hecho, hemos estado como se suele decir a Belén con los pastores.

P. ¿La irrupción de Podemos inquieta a los empresarios?

R. Podemos compartir su diagnóstico pero no sus recetas, que son irrealizables o un paso atrás en lo que se ha hecho bien. Nos preocupa la inestabilidad y en España la estabilidad la han dado los grandes partidos PP y PSOE y los pequeños que les han apoyado. Si no se recompusiera el sentido común, igual era necesario un pacto (entre los grandes), en Alemania se ha hecho.

Abaratar el despido dinamizaría el mercado

P. En materia laboral ha sido usted muy claro:quiere un despido más barato y defiende la contratación temporal…

R. Lo que busca el empresario es flexibilidad y con eso en la entrada y en la salida es más fácil contratar. Dicho esto es verdad que el empresario prefiere trabajadores fijos; pero lo que yo digo es que no se puede desperdiciar ningún tipo de contratación. Y respecto al despido, dentro de esa flexibilidad, si su coste fuera menor sería igual de fácil entrar o salir del mercado de trabajo, que sería así más dinámico.

P¿Hay ya suficiente flexibilidad en el mercado laboral?

R Aún queda camino por recorrer con la inseguridad jurídica en los ERE. No se trata del coste de los días de despido sino el coste del tiempo en el que no sabes que pasará y luego un juez te dice si sí o si no.

P. En materia de costes, defiende más moderación salarial y cotizaciones sociales más baratas..

R. Lo que se está planteando ahora es que no nos volvamos locos y se mantenga la moderación salarial, que ha sido tan beneficiosa, porque no todo el mundo ha salido de la crisis. En cuanto a cotizaciones, los empresarios siempre vamos a pedir que sean menores.

P. ¿Y cómo se pagan entonces las pensiones?

R. Habrá que hablarlo, pero los empresarios no tenemos por qué pagar esos costes. Habría que ver si se pagan también con impuestos.

P. Hablando de impuestos ¿dónde debería quedar el de Sociedades?

R. Para las pymes pedimos que baje al 20%. Pero hay otros dos impuestos que deberían desaparecer porque me parecen totalmente confiscatorios: el impuesto del patrimonio y el de sucesiones.

P. Quiere eliminar el gasto público no productivo.

R. Sí. Se debería crear una comisión para dónde está y como atajarlo. Porque el sector privado ya ha hecho el ajuste pero el del sector público no debería haber terminado todavía.

Receta para rebajar un 40% el coste energético

Si Antonio Garamendi ha presidido la Comisión de Energía de CEOE y es un buen conocedor de la industria metalúrgica del País Vasco. Por eso, considera clave para la recuperación española la reindustrialización de su economía. Pero si tuviera la potestad de tomar una sola decisión para conseguir incrementar el peso de la industria del actual 13% del PIB al 20% que quiere Bruselas lo tiene muy claro. “Pasaría a los Presupuestos Generales del Estado todos los costes de la tarifa eléctrica que no sean estrictamente energéticos, esto es, aquellos que no sean generación eléctrica o de costes asociados que son solo tres: transporte, distribución y operación del sistema. Todo lo demás se debería pagar con impuestos”, explica. Así, asegura que el coste energético para las empresas se reduciría un 40%.

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