¿Basta el dinero en el fútbol para ganar títulos?

En nuestro país, el único conjunto que ha establecido una filosofía monetaria exitosa ha sido el Real Madrid. Los blancos jamás han sido propiedad de ningún gran empresario. El club sigue siendo eso, un club y no una sociedad anónima deportiva, por lo que pertenece a sus socios.

Todo el dinero que entra en el Santiago Bernabeu lo genera el propio Real Madrid a través de derechos televisivos, patrocinadores, publicidad, entradas, merchandising y, también, ventas de futbolistas.

Aun así, no existe una correlación positiva entre las temporadas en las que el equipo madrileño ha desembolsado más dinero con los títulos. Sin ir más lejos, en 2009 Florentino Pérez pagó 257 millones de euros (récord histórico del club) por los fichajes de Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema, Xabi Alonso, Arbeloa, Granero y Albiol.

El equipo merengue acabó la temporada sin ganar ni un solo título: segundo en la Liga por detrás del FC Barcelona, eliminado en la primera ronda eliminatoria de la Champions y en los dieciseisavos de la Copa del Rey, además, por un humillante 4-1 global a favor del Alcorcón (que militaba en Segunda División B).

Dos años más tarde, sin embargo, completó la mejor Liga de la historia del fútbol mundial al sumar 100 puntos y 121 goles, ganando el título con varias jornadas de antelación. Ese año (2011) apenas desembolsó 55 millones en verano para fichar a Coentrao, Nuri Sahin, Varane y el motrileño José Callejón.

Málaga, la mayor desilusión

El caso del Málaga es un ejemplo de cómo el dinero mal gestionado puede acabar con un proyecto que a todas luces se antojaba prometedor. Abdullah bin Nasser Al Thani, jeque catarí perteneciente a la familia el emir del país, compró el club andaluz en 2010 por 36 millones de euros y prometió convertirlo en un “equipo campeón”.

En su primer año al frente, en 2010, realizó una inversión modesta, gastando apenas 25 millones en futbolistas de buen nivel, como Baptista, Demichelis, Ignacio Camacho o Demichelis, aunque lejos de las estrellas mundiales que se rumoreaban en los periódicos.

La gran apuesta llegó en 2011, un año después, cuando los ‘boquerones’ sorprendieron a todos con los fichajes de Santi Cazorla, Toulalan, Isco, Monreal, Joaquín, Van Nistelrooy, Mathijsen o Buonanotte. Un desembolso total de 59 millones de euros que permitió al equipo acabar cuarto en el campeonato y jugar por primera vez en su historia la Liga de Campeones.

Sin embargo, el jeque Al Thani se cansó de invertir y comenzaron los problemas. Los jugadores se quejaban de impagos en sus nóminas y algunos empezaron a abandonar el barco. El primero fue Santi Cazorla, cuya baja no impidió a los blanquiazules alcanzar los cuartos de final de la Champions en la temporada 2012-2013.

La mala noticia que quebró todo fue la sanción de la UEFA por incumplir las normas de su ‘fair play’ financiero. El Málaga había realizado grandes inversiones sin haber ingresado prácticamente nada por ventas de futbolistas, pagando más de lo que el propio club valía, por lo que le fue prohibida la participación en cualquier competición europea durante la temporada 2013-2014.

Así, futbolistas como Isco, Monreal, Joaquín, Toulalan o Buonanotte, que habían hecho grande al club, abandonaron La Rosaleda. A día de hoy, el equipo marcha 17º en la Liga, peleando por mantenerse en primera.

Inglaterra, grandes inversiones con resultados a largo plazo

Hablar del dinero en el fútbol inglés, es hablar de Roman Abramovich. El multimillonario ruso de origen judío, uno de los mayores oligarcas de su país, compró el Chelsea en 2003 por 170 millones de euros. Ese mismo verano, se gastó otros 171 millones (341 en total) en fichar futbolistas como Hernán Crespo, Verón, Mutu, Duff o Makelele.

Sin embargo, el equipo inglés no ganó ningún título hasta que no se sentó José Mourinho en su banquillo, y eso fue en el verano de 2004. Tras otra inversión mesiánica, de 145 millones, el equipo ganó la Liga inglesa 50 años después, así como la Copa de la Liga.

Con el entrenador luso se conquistó otra Liga más, otra Copa de la Liga y una Copa FA hasta 2007, año en el que fue despedido. El deseo más ansiado por Abramovich, la Champions League, tuvo que esperar hasta 2012, curiosamente con un entrenador interino en el banquillo (Roberto di Matteo). El magnate ruso logró convertir a su preciado Chelsea en el campeón de Europa, pero le costó nueve años y la friolera de 838 millones de euros en fichajes.

El Manchester City es otro de los grandes clubes ingleses de la actualidad forjado a base de talonario. Concretamente, los firmados por el Abu Dhabi United Group for Development and Investment, un grupo inversor del que está al mando Sulaiman Al-Fahim. Tras comprar el club por 250 millones en 2008, el mismo día que oficializó la operación pagó 40 millones en efectivo al Real Madrid por Robinho.

El equipo acabó la Premier League en un decepcionante décimo puesto, tras haber gastado en total 157 millones en otros fichajes como los de Zabaleta (8,7), Jô (24), Kompany (8,5 y, hoy en día, su capitán) o Shaun Wright-Phillips (11,5).

De hecho, el City no ganó su primer título hasta tres años después, y tras haber desembolsado un total de 487 millones de euros. Fue la Copa FA, un torneo equivalente a la Copa del Rey española, y ante el modesto Stoke City. Un año después llegó el deseado título de Liga, previo pago de otros 95 millones en fichajes.

A pesar de los millones, el grupo inversor consideró que los resultados no estaban siendo ni de lejos acordes con sus gastos, por lo que despidieron a Roberto Mancini en 2013 tras dejar al equipo prácticamente sin la opción de ganar título alguno.

Hoy, Pellegrini trata de reconducir al equipo por la senda del triunfo, pero los ingleses están con un pie y medio fuera de Champions y por detrás del Chelsea en la Liga. Y lo que es peor, la UEFA ha anunciado que están siendo investigados por posible incumplimiento de su ‘fair play’, por lo que podrían acabar como el Málaga.

Francia, los últimos en romper el mercado

Los casos más recientes de ‘megaconstrucciones’ futbolísticas se han dado en la Liga francesa. Concretamente, en el equipo de la capital, el Paris Saint-Germain y en el del Principado de Mónaco.

El PSG fue comprado en 2011 por el Qatar Investment Authority y Nasser Ghanem Al-Khelaifi tomó las riendas (primo de Al Thani, el jeque del Málaga) tras pagar 100 millones de euros. A pesar de realizar una inversión inicial de 106 millones en traspasos, el equipo acabó segundo en el campeonato de Liga, sin levantar ningún título.

Un año después, con la llegada de futbolistas como Lavezzi o Thiago Silva e Ibrahimovic (a los que el Milan no podía pagar, tal y como reconoció Silvio Berlusconi), el PSG logró conquistar la Liga francesa con Carlo Ancelotti como entrenador, además de realizar un honroso papel en Champions, cayendo en cuartos ante el Barcelona sin perder ninguno de los dos partidos.

El Mónaco también entró en ese selecto grupo de equipos multimillonarios en 2011, aunque lo hizo militando en la segunda división francesa. A pesar de los esfuerzos del empresario ruso Dmitry Rybolovlev, que se comprometió a invertir en el club un mínimo de 100 millones de euros, el conjunto fracasó en su intento por ascender a la Ligue 1. No fue hasta 2013 cuando se consiguió el ascenso a la máxima categoría francesa.

El equipo del Principado ha sido uno de los más activos tanto en el mercado de fichajes de verano como en el de invierno, alcanzando un total de 177 millones de euros en gastos. Falcao, Toulalan, Abidal, James Rodríguez, Moutinho, Carvalho, Kondogbia o Berbatov son algunos de los fichajes recién llegados, gracias a los cuales el equipo se encuentra en cuartos de final de la Coupe de France y segundo en el campeonato liguero, aunque a cinco puntos del PSG.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/te_lo_aclaro/Basta-dinero-futbol-ganar-titulos_0_2226377361.html